miércoles, 3 de diciembre de 2014

El estupido intento de hacer lo correcto mientras haces todo lo contrario




No hay justicia, equidad, equilibrio  en el mundo y mucho menos cuando de lidiar con las personas se trata.

No siempre o casi nunca recibirás lo que te mereces, los eventos que te ocurren en la vida no dependen exclusivamente de ti, de tu mal comportamiento, de tu correcto proceder. Te ocurren porque alguien decide que así sea. La voluntad humana, su libertad.

Alguien decide robarte, apuñalarte y no es porque lo merezcas, no es culpa tuya, no es karma.

A alguien le da la gana de traicionarte y ya. Yo no tengo por qué creer que si me pasa algo malo, todas las veces es por culpa mía, responsabilidad mía. El otro es quien toma la decisión de herirme, de pegarme una patada en el culo, de pronto te la ganaste, tal vez no.

No hay retribución a tus buenos actos o intentos de realizar el bien. No vas a ser bien compensado por tus buenas actuaciones y nobles intenciones, NO, al contrario, te van a mirar mal, se van a reír de ti, te van a despreciar, no te van a valorar, van a pensar que eres un estúpido, que eres un fastidio, un idiota que quería hacer las cosas correctamente en la situación equivocada, en el momento más inapropiado.

Seguramente una vez o muchas veces cometiste el error de querer hacer las paces, de no dejar morir las cosas, de no desear que todo quedase en el olvido, en la nada; y mientras más insistas en no destruir las cosas, en encontrar una vía, una salvación a lo que piensas está mal, te van tratar mal, porque lo que tu deseas, los otros, a los demás no les interesa eso que tú tanto sueñas con poder salvaguardar, conservar, etc.

Tal vez porque eres un idiota que no entiende que no existe nada para salvar, nada para cuidar ni rescatar. Ya las cosas han muerto, están podridas, pero yo, tú, persistes en no dejar acabar, no dejar fallecer, perecer algo que consideras valioso. El problema es que nadie te acompaña en esa creencia de que lo valioso se puede y debe salvar. Te engañas a ti mismo, te niegas a la triste realidad.

Lo que es conveniente para los demás, es malo para ti y viceversa. 

Nunca creas, no confíes que porque tus intenciones sean bellas, entonces serán vistas, recibidas, interpretadas de la misma manera y por ende la buena acción, se supondría, será gratamente correspondida. Tus acciones para el otro no significan lo mismo que para ti. Incluso el otro las puede sentir como algo asqueroso, harto e innecesario.

Así que basta ya… acéptalo, decepciónate nuevamente del mundo… vuelve a perder la confianza en la gente….  y por instinto de supervivencia, sé egoísta...