El Hombre Resentido-2004

Fragmento: El Hombre Resentido.  

Y cuando te quitas la manguera de la boca, comienzas a gritar: ¡Estoy condenada! ¡Oh, soy indigna, una puerca, carne débil! ¡Señor, Cristo, perdóname porque he soñado que un amigo me desnudaba y se ha dedicado a explorar mis rajadas!

¡Cristo, ayúdame a no sentir deseo, quítame las ganas de ser penetrada antes de estar oficialmente casada!

 Y entonces yo me pregunto, ¿por qué no te embriagas y olvidas esas mentiras sobre el pecado?

Comentarios