martes, 21 de junio de 2011

Narcisismo, ego, vanidad, autoestima baja




Narcisismo, esa cosa que es una distracción, la trampa en la que caemos y por satisfacerla cuántas cosas no hacemos. Narcisismo que idiotiza a las personas, que afecta nuestros actos, nuestra coherencia si nos dejamos manipular por él.
Satisfacer la vanidad, depender del concepto que los demás tienen sobre uno, intentar alcanzar esa imagen imposible que uno es en la mirada ajena, acaba con la persona entera. ¿Quién debo ser, cómo tengo que verme, cómo debo comportarme para complacer a los otros?
Ah, no, lentamente caemos en la trampa de la vanidad y el narcisismo, y, ¿en qué clase de individuo te has convertido por alimentar tu ego, porque en el fondo dependes de los halagos para considerarte algo o alguien? 
Vives feliz, sonriente por las mentiras acerca de ti, por las adulaciones que van moldeando y cambiando lo que en realidad eres, día tras día, año tras año vas creyendo en eso agradable que dicen, lentamente te convences de que es cierto, tiene que serlo, todo mundo te lo dice, te lo repite, ha de ser una verdad… si soy bonita, soy lindo, soy especial, soy inteligente, etc.
Y con esas ideas te mimas, te arrullas, te proteges, estructuras tu vida. Y te vuelves adicto, adicta, a partir de ahí realizas tus acciones con la meta de recibir nuevos piropos, nuevas lisonjas. Tu existencia gira en torno a ello y el modo en que te vistes, cómo te maquillas, cómo te cortas el cabello, cómo te lo tinturas, los libros que lees, la música que escuchas, el automóvil que compraste, etc. Debe de conseguir esa meta que consiste en que los demás te hagan sentir bien contigo mismo.
si no despertamos pronto de ese embotamiento terminamos siendo un producto ajeno, una imagen retorcida, una especie de maniquí diseñado por la gente, pero no por ti mismo.