martes, 1 de junio de 2010

¿Vagancia o agotamiento?

Es irremediable, siempre me alejaré de las familias, pues lo más común es que aquéllos que son papá y mamá, odien el libertinaje, la mente abierta, el rechazo a los convencionalismos, mi no problema con las drogas, los vicios, hasta cierto punto.
La típica familia rechaza el homosexualismo, la infidelidad, el sexo sin ataduras, el aborto, las medidas anticonceptivas, el ateísmo, el no interés por construir un hogar y vivir esa rutina con amor y respeto. Lo que debo hacer para que me miren con buenos ojos: Madrugar o trasnochar en el trabajo, agotarme, destruirme, olvidarse de uno mismo y actuar por amor y responsabilidad con mi familia; quedar en tercer o cuarto plano respecto a mi mujer e hijos. E ir orgulloso de ese sacrificio que, según la mayoría, es sagrado.
Más bien dicho, es la maldición, un círculo existencial inquebrantable para encajar o ser parte de esa sociedad que se equivoca a la hora de criticar al soltero, al hombre o la mujer sin hijos.
Se lo ve con tristeza al hombre solitario, a la mujer se le llama fracasada o beata, solterona, términos despectivos. Pero yo pienso que es más feliz el hombre exento de esas locas cargas, de esas obligaciones. Es más por necesidad patológica que un hijo sea en verdad agradable. Esa falta de amor en sí mismo es llenada por lo que él considera “su hogar”.
Si no cumplo con esos requisitos, fracasé, desperdicié la vida, bla, bla, bla.
¿Cómo añorar hijos si se opina que la gente es una porquería?
Yo no quiero contribuir a traer más suciedad, a crear más mentirosos, más asesinos, más estafadores. Así que, un hijo menos, es un posible asesino no nacido. No es negativismo, es temor del mundo de las nefastas posibilidades que no me interesa abrir.
Tienen los ojos cerrados, el que mata, el que roba, el que engaña, el que te miente, el que lastima, es hijo de alguien que se evitó mi pensamiento o que simplemente no le preocupa la humanidad y anda campantemente por el planeta embarazando a cualquiera que se le desnude y no mira las consecuencias. cree que un hijo es un beneficio y no un desperdicio.
La mejor manera de salvar a la humanidad es no creando más gente.
Un embarazo es igual o muy similar a diseñar y construir un rifle. Ese cuerpo que va a salir del útero va a herir, va a causar daño. Hay que ir reduciendo las bocas que embaucan, las bocas que mienten, las manos que ahorcan, las manos que disparan. Dizque la sagrada familia, de una familia sale el delincuente, el deshonesto, el que genera sufrimiento, etc.
Los siempre positivos no lo verán nunca así.