sábado, 3 de julio de 2010

Nadie tiene la última palabra

"Nadie está completamente en lo correcto"

¿Por qué en la supuesta Tierra Santa hay más violencia? Pues, porque la religión, sea cual sea, no es la solución ni el camino, por el contrario: es la perdición, el camino hacia el Radicalismo y las peleas entre todos.

El problema de las Guerras por creencias, se da por la intención cerrada y egoísta de que los demás convivan bajo reglas específicas dictaminadas por alguien; a partir de ahí, comienza el conflicto, porque algunos piensan que poseen la verdad, la razón, el estilo de vida correcto, las respuestas, las soluciones, el método infalible.

Incluso yo, pienso que los demás deberían vivir como considero adecuado y no de otra manera.

No hay libertad, lo que se da es un establecimiento de lo que es supuestamente libertad para los poderosos; los cuales imponen esa clase de libertad.

Estados Unidos supone e impone lo que ellos consideran Libertad, Democracia, vida digna, etc. Y las religiones son los que más imponen cómo es que se debe vivir y si no, sufre las consecuencias por desobedecer: el infierno, perderte de la vida eterna, bla, bla, blá y más mentiras.

¿Por qué nadie acepta que tal vez estén equivocados?

Las peleas con los hijos, con los hermanos, con la esposa, con el esposo, con el Gobierno, con el resto de los países, etc. Todo es es por esa falta de aceptación de que yo ni nadie está en lo correcto y sin embargo, todos intentan establecer estilos, estatutos, parámetros, instrucciones de vida.

A tal hora se acuesta, a tal hora debe levantarse, a esta hora se almuerza, no hable con aquél ni con ellos, vístase de esta manera, piense de este modo, córtese el cabello así, crea en esto y en lo demás, no se deje el cabello largo, no crea en los políticos, confíe en su Gobierno, en su familia, en su madre, etc.

El modo de salvarse del Absurdo, según la perspectiva anterior, se resume en ver, en considerar a cada uno de los individuos y sus puntos de vista, sus ideas de "LA REALIDAD", sus tablas de valor, y comprender que ninguna es la correcta, la infalible, la única, pero tampoco la incorrecta.

Así que, todos nos esforzamos por un sinnúmero de de objetivos que, EN-SÍ
no significan nada.
Cada uno es el que le añade un valor, un SENTIDO a sus actos.

Solamente a quienes les importa llegar de primeros a la meta en una carrera de autos, creen que ese esfuerzo, conducir el automovil, no es una estupidez. ¿Qué carajo me importa, que tal equipo de fútbol gane el campeonato? ¿Qué carajo les importa a los demás que yo haya ganado la competencia de mejor bebedor de cerveza?

¿Qué carajo importa si la señorita Bogotá es elegida la nueva señorita Colombia?

Lo valioso para ellos, no es valioso según mis expectativas y según las expectativas de los demás, mis proyectos no valen nada tampoco.

Lo que yo hago, lo que tú haces, no es tan importante, tan esencial como creemos.

Cuando se comprende esto, no hay necesidad de defender las ideas, los sueños, las proyecciones. Si sé que no tengo la verdad ni que estoy en lo correcto, por qué voy a luchar, a pelear con la gente, para qué intentar convencerlos, con qué interés, con qué motivación si no soy un radical.

Aquellos que suponen sostener y haber encontrado la verdad, el camino, la salvación, cometen el error de morir por la causa, pelear por su Fe.

¿Cómo plantear, cómo aplicar esta idea a cualquier acto, incluso a la misma acción de escribir esto,y después seguir tranquilo, decepcionado, pero no triste, conciente del vacío de las acciones Humanas?
¿Cómo exponer que no es necesario existir de esta o de aquella manera y mucho menos, buscar imponerla a los demás?

Da lo mismo la preferencia musical, sexual, el credo, el tamaño de la cintura, el peso corporal, el tipo de automóvil, la ropa escogida, los horarios, las reglas, los gustos respecto a la comida, etc.

No debería haber la imposición de requisitos, de reglas de comportamiento, fechas establecidas para llevar a cabo una acción… en fin. Pero sin caer en la Anarquía.
Además, la Anarquía es igualmente una imposición que pretende decirnos cómo co-existir.

La intención principal de este escrito es: No meterse en la vida del otro, no obligarlos a que se comporten de la manera que yo prefiero, no rechazar a quien no cumple con mis puntos de vista de lo bueno y de lo malo, de lo bonito ni de lo feo, de lo agradable y lo desagradable.

No rechazar a quien no satisface mis principios, mis ideales, mis reglas, mis caprichos. No preocuparse por lo que el vecino hace considerándolo bueno para él y malo desde mi punto de vista.