miércoles, 11 de agosto de 2010

Aislamiento social por asco



Soy un amargado porque la Homogeneidad con la masa ya no la vivo del mismo modo. O tal vez es que no busco ese sentirme identificado con los demás. Cosa que es absurda.

Desde bastante tiempo atrás he perdido la capacidad o el interés por los conciertos, las reuniones de cualquier tipo donde los individuos se mezclan, participan, comparten afinidad por lo que realizan. Hundirme en el poder del colectivo, de la masa, ya no es posible como antes, porque esa aparente Homogeneidad que se da en aquellos que disfrutan de un evento masivo, un concierto, por ejemplo, donde hay un sentimiento mutuo y entonces todos se divierten alrededor del fenómeno… ahora no me sucede, permanezco como individuo, alineado, excluido, apartado de la sensación general que los involucrados experimentan. No ingreso en ese grupo, no me identifico con ellos, los observo desde la distancia y no me dejo seducir, no sonrío cuando ellos sonríen, ni grito, ni aplaudo casi al unísono. ¿Cuántos aplauden en un recital de poesía como parte de una fachada? ¿Cuántos gritan en un concierto por imitación de la situación excitante para los demás, pero no realmente para sí mismos? ¿Cuántas veces he fingido que un Gol me emociona, pero no es verdad?

Por esa razón es que nunca he seguido a nadie cuando surge una algarabía, una pelea, una protesta, una discusión con la policía, etc. Los demás se meten en la pelea, se dejan absorber por el suceso colectivo, pierden su particularidad para convertirse en una caterva, en un ejército efímero, en unas ovejas que siguen al líder mientras el calor, la agitación del momento los domina. ¿Qué carajo pasa conmigo? Definitivamente estoy condenado a permanecer solo, a contra—gusto, o fingir ciertas emociones para que no descubran mi asco.