jueves, 5 de agosto de 2010

El mundo no es malo, sólo es indiferente

La búsqueda del significado de la vida, el origen del hombre, la vida en otros planetas, es insubstancial.
Interrogarse si hay vida más allá de la muerte, ¿Para qué he nacido, cuál es mi propósito en la vida? Esas cosas son las menos trascendentales, pero a la mayoría se lo ha engañado para que crean que vale la pena cuestionarse sobre esas cosas.
Resolver esas cuestiones no modificará nada, la mierda de existencia seguirá teniendo el mismo color y el mismo hedor. Vivir creyendo que se ha nacido para una misión, para un trabajo, para una labor en especial, es la mentira más grande con la que los demás se justifican, con lo cual se otorgan un valor. Si te mueres hoy o mañana, carece de trascendencia. Tus acciones, mis actos, nuestros proyectos, cada una de las situaciones que experimentamos se degradan, el tiempo nos aniquila, el eterno presente desvanece lo valioso, lo gratificante, lo molesto, lo estupendo, lo triste, etc. Dejándonos por siempre vacíos, con las vivencias detrás de nosotros, allá a lo lejos, en el pasado,ajenas a uno. La humanidad es un esfuerzo inútil que en vano intenta negar que es un error de la contingencia.


--La CONTINGENCIA Según Jean Paul Sartre:
Rasgo común de todas las cosas (incluido el hombre). Es “el estar de sobra”, el existir de modo gratuito, sin que exista justificación o necesidad alguna para ello.

El mundo no lo ha creado ningún ser trascendente, existe pero podría perfectamente dejar de existir