jueves, 19 de agosto de 2010

Mi sueño en la vida

Si me interrogan por un sueño, les diría:Dinero para tener mi propio espacio, un lugar tranquilo, alejado del ruido, de las personas entrometidas, de los perros; vivir sin vecinos cercanos; compraría un gran horno para cocinar, una máquina trituradora de basura, una colección de cuchillos para realizar delicias gastronómicas, un televisor de 50 pulgadas... y busco alcanzar una pérdida total de interés por mi familia. Y con todas esas cosas obtenidas, luego recibir visitas de mujeres bonitas, fáciles e idiotas en mi casa nueva. Llevarlas a mi hogar y allí invitarlas a cenar, a beber, pasar la noche con ellas y al día siguiente o quince minutos después de eyacularles, levantarme, darme un merecido baño, vestirme adecuadamente para la ocasión. volvería a la cama, le acariciaría y le diría a mi acompañante que me siga, así desnuda, a la otra habitación recién ordenada y diseñada para la siguiente función.


Ella ve una gran mesa en medio de la habitación e imagina que la he llevado allá para penetrarla de otra manera. Me pregunta: ¿Por qué tanto plástico en las paredes y en el piso?—yo le respondo, hay remodelaciones, este será mi salón especial. Tú eres especial y por ello te he dejado entrar. Mira la chimenea—le digo, pero en realidad es el horno adornado como chimenea. Le pido que se suba a la mesa, que abra las piernas y extienda los brazos. Traigo el licor, le ofrezco una copa para que se vuelva un animal más manso. ¿Te gusta experimentar?—le pregunto—Sí—responde coquetamente, y entonces tomo ambos brazos y se los amarro a los grilletes de la mesa que aún no había visto pues es tonta y poco observadora. Se asusta, pero se excita, le doy más licor, le quito un botón al abrigo que llevo puesto y le muestro mi erectil y cabezón miembro- ¿lo extrañas?—pregunto y ella se pasa la lengua por los labios…le sugiero que cierre los ojos y que no mire, -es una sorpresa.

Voy a la cocina, de la nevera saco un objeto, uno de los preferidos para mis complacencias.¿Un vibrador? El objeto contrastará con el calor de su cálido cuerpo al metérselo… !aquí voy,!... lo escondo detrás de la espalda por si acaso ella hace trampa y está mirando. ¡He vuelto!... la ansiedad y el misterio la emocionan más, lo noto entre sus piernas, en sus pezones duros. ¡Preparada!... comienzo a penetrarla con entrega, ella se sorprende, grita, se mueve de un lado a otro… la penetro con más ganas y veo como sangra, pero no se queja, la sangre fluye de entre sus nalgas pero es normal, cada 28 días sangra. ¡Abriste los ojos, tramposa!... su mirada lánguida y su quietud me conmueven y detengo la penetración con el objeto frío, se pone de medio lado con resignación ante mi fuerza y se deja ir, reconoce que jamás en su vida había sentido esa clase de objeto frío penetrándola. Y cae rendida ante su poder… escucho su respiración agitada y me voy... camino hacia la cocina mientras bebo licor directo de la botella, luego abrí la nevera y metí el cuchillo… esa misma noche la tiré al horno y miré como se retorcía hasta quedar disminuida a cenizas... y pensé: la próxima vez usaré el triturador de basura.