martes, 26 de octubre de 2010

Aprende a mentir o lárgate

El tiempo ha pasado desde enero del año 2009, y pienso que te he visto demasiado, pero no en el sentido de "te he he hablado mucho tiempo", si no en el que significa que te he observado detenidamente y puedo sacar conclusiones, aunque seas buena persona, también eres horrible, tus actos opacan lo bonito de ti.
En definitiva, conocerte es decepcionarse; hablarte como amiga no es posible, tú no sabes ser amiga.
Tus mentiras se descubren fácilmente, mala cosa y como las mías no tanto, por eso aún me aprecias, todavía te agrado.
Te he visto poco tiempo, dos días a la semana, un par de horas o minutos, y me asquea tu comportamiento.
Creo que me recordarás como un buen hombre, íntegro, serio, confiable, de palabra, comprensivo, adicto al licor, etc. Ese es mi logro, es la verdad y a la vez una mentira.
Te recordaré con una mezcla de cariño y de decepción, pues has dejado que vea detalles no muy agradables.
La cuestión es saber ocultar, disimular los defectos, conservar una imagen agradable en la mente de los demás; y cuando veas lo feo, lo malo de mí, te parecerá muy extraño y eso no derrumbará la imagen agradable que antes viste.
Tal vez no te importa lo que la gente ve ni cómo te van a recordar, pues a mí si me importa, por ello sé que mentir no es negativo.
Te Recordaré como a una infiel, una pésima mentirosa, fácil de clasificar como tal, descuidada en su falsedad… lo único que puedo pensar de ti, es que careces de vergüenza o de mesura y control para mostrar no tus errores tan abiertamente… entonces me pregunto para ensuciarla más, ¿Qué más porquerías hará en los lugares que no puedo verla?
Pero no es necesaria la imaginación para despreciarte, con lo que he observado, ya basta.