martes, 16 de noviembre de 2010

El cristianismo está lleno de sangre y contradicciones


Prefiero un ateo a un religioso, a un cristiano, evangélico, ¿por qué?
Porque los ateos han asesinado a menos personas que un creyente, porque a un ateo no le interesa infundirte miedos ni prohibirte placeres ni hacerte sentir culpable de algo.

Lean un poco sobre la historia del cristianismo y se asombrarán de ver cuántos delitos se cometieron y todavía se cometen en nombre de Jesucristo, de un dios imposible.

Los ateos viven con menos complicaciones y ataduras que un típico creyente que ha la mayoría de las cosas de la vida las ve como malas, condenatorias.
Las personas aún creen, tienen fe ciega, pero es porque ignoran, porque no investigan y se dejan seducir por las religiones como imbéciles. Sin embargo todavía hay quienes si han investigado y sorprendentemente no se asquean, no les da vergüenza ni abandonan sus creencias… sabiendo la asquerosa verdad de las religiones y no se distancian de ellas... !Qué horror!

Desde sus inicios hasta el presente a la religión lo criminal le pertenece. Y no usen la excusa de que las malas obras son culpa de los fanáticos. ¿Cómo puede llamarse cristiano y asesina? ¿Y si perteneces a la fe cristiana, por qué usas preservativo y fornicas sin antes haberte casado? ¿Cómo un homosexual se cree católico si eso va en contra?
No se supone que eso es malo, prohibido, pecado, en contra de la voluntad de Jesús. El sumo pontífice así lo afirma, entonces deberías confiar en sus palabras y no contradecir lo que el Papado afirma.
Pero es que agradar a Jesús, cumplir con los mandamientos de la Biblia es imposible; cada uno a su modo incumplen los reglamentos que pide y exige su amada religión.

Los delitos más atroces los han cometido los hombres convencidos de estar en lo correcto, los más fieles, los más dogmáticos, los ambiciosos de poder desarrollaron las guerras santas, la Inquisición, el oscurantismo, la preservación de la ignorancia, el control mental, la quema de libros, el ocultamiento del saber.


Es mejor independizarse, no seguir a nadie, estudiar y mirar los motivos por los cuales no vale la pena.
Las religiones, los cultos, las sectas contienen una mezcla de amor-odio, paz-guerra,
respeto-intolerancia.
Por su culpa la gente se estanca, se resigna, se vuelven estúpidos; no ven más allá de la mentira y aparente bienestar y felicidad conseguidos.
La felicidad del tipo religioso es una especie de anonadamiento, de letargo mental.

La alegría permanente es para idiotas conformistas que dejan de pensar, de analizar la vida y buscar respuestas más allá de un libro supuestamente sagrado.