miércoles, 3 de agosto de 2011

¿El que ha cuchillo mata a cuchillo muere?... no siempre




La maldad vale su precio, ésta te da reconocimiento, ejerce temor sobre los demás,  te respetan, te sigue y halagan, hablan de ti, te protegen, incluso  sales en la prensa, en la Internet, en los periódicos, tal vez en los libros de historia.
Ser perverso trae beneficios: fama, gloria, propiedades… y no digan que sólo da “cosas pasajeras”, pues, ¿qué no es pasajero?
Cuando eres malvado consigues fanáticos, poderío, control, dinero, mujeres bellas ansiosas por acostarse contigo. tus metas se realizan con más éxito.
Los asesinos ganan más reconocimiento, impactan más la cotidianidad de las personas, la destruyen; el delincuente, el ladrón, el deshonesto es quien toma las decisiones, es quien actúa en vez de resignarse con los sueños, con el pensamiento infructifero.
El malvado elige quiénes viven, qué sujeto muere, determina el día, la manera y el momento para que esto ocurra.
Ellos  actúan, los buenos meditan, analizan y no sucede nada más, pero los fuertes si logran sus proyectos, el débil, el amable, quien obedece la ley, ese lo intenta, pero pocas veces las obtiene.

Este estilo de vida ocasiona consecuencias, obviamente, pero la cuestión llamada justicia, terrenal o espiritual, la equidad, son bastantes relativas;
La frase  “el que ha cuchillo hiere, a cuchillo muere” rara vez se aplica, ¿cuántos han muerto sin deber nada, sin haber herido antes?
Apuñalados sin razón, abaleados por qué si. No por justicia, no por ley de boomerang, no por la ley de compensación, en realidad, responsabilidad de la voluntad humana.

¿Qué clase villano te interesa ser, reconocido, grande o anónimo?
Te gusta el canalla-reconocido, pues entra en la política, sé presidente e incluso te pagarán por tu  mezquindad, por tu ineficacia, por tu egoísmo disfrazado de generosidad, por tu indiferencia depravada, por embaucar a las personas como un profesional.
Si  prefieres el tipo inescrupuloso- anónimo, entonces debes cuidarte de que tus delitos no se mezclen demasiado con la ambición; cuídate de llamar mucho la atención, no te vuelvas en un objetivo, en un perseguido por la policía u otros enemigos; no te comportes de manera que seas  fácil de clasificar, de detectar como un forajido... no hables con su jerga, no uses sus manías y ademanes criminales; procura que las porquerías que cometes no te amarguen, que no le quiten tranquilidad a tu vida.

Dedicarse a eso de los asesinatos no es una tarea sencilla, pero si elegiste ese camino, pues realízalo bien, como un experto, no dejes tantas evidencias, especialízate en tu trabajo, intenta, por ejemplo, imitar a un personaje de ficción de la televisión Americana, Dexter Morgan.

¿Si nos vamos a morir, si todo es efímero, ¿ no crees que vale la pena ser un tipo despreciable, un psicópata y gracias a eso tal vez quedar en la memoria de los demás, en la Historia Universal?
Qué fantástico influir y modificar el curso monótono y aburrido del mundo, ¿no te parece?