jueves, 12 de abril de 2012

El Karma, la ley de boomerang, ley de causa y efecto, más mentiras para tu vida


Lo lamento por los hinduistas, Budistas, Cristianos, o lo que sea, pero sus creencias sobre el karma, la ley de boomerang, la ley de causa y efecto, la justicia divina también son una farsa más, una ilusión, una gran mentira que la mayoría considera una cosa verídica.

“Haz el bien y recibirás bien” y en el caso inverso del mal tendrás mal. No intenten engañarme con algo tan relativo e inexacto.

Esas supuestas leyes no se cumplen estrictamente; no es una ley inmutable, es tan sólo un intento de justificación de los hechos, una fantasía cuyo intento es controlar tus acciones; se trata de infundir miedo para que actúes bien porque, supuestamente, la vida va a recompensarte con una existencia agradable si tu comportamiento es digno de ello.

Pero cuando a alguien le ocurre algo malo, por ejemplo, le dan un balazo, una puñalada, es herido en unatentado terrorista, una bomba mata a sus hijos, a su madre, etc. ¿Quién dice que esas personas se lo merecían?
Muchas veces es absurdo e injusto que le sucedan esas desgracias a la gente realmente buena o a quienes nada tienen que ver con la bomba que explota.

Y cuando alguien padece una vida de mierda, pues para eso se inventaron el karma y el gran engaño de que hay reencarnación, vidas pasadas, escalas evolutivas, y nos dicen eso como excusa, para que pensemos de que eso malo que les sucede en esta vida es debido a que en otras fueron malvados.
¡Qué gran mentira!
¿Por qué razón o karma, ley de causa y efecto una persona relativamente buena recibe un disparo que lo deja paralitico o ciego? ¿Acaso el que daña a los demás, quien dispara y asesina es un agente directo o indirecto del karma?

En la vida no recibes tu merecido, no hay recompensas por las buenas acciones ni castigos por las malas. Todo es aleatorio, contingente, absurdo.
Ese equilibrio del que hablan las religiones, las sectas, no sucede, ¿a cuánta gente inocente le han propinado balazos por resistirse al atraco que ni siquiera se merece? 
Según parece le dispararon por karma y lo dejaron en silla de ruedas por karma.

A muchas personas les pasan cosas terribles y por eso mismo, por inocentes, por sanas, por buenos o simplemente porque sí, sin más ni menos; no se trata de justicia ni de injusticia, simplemente es la voluntad humana en acción lo que nos afecta.
Sucede que a un hombre malo le da la gana de robarte, ese individuo no se merece tu dinero, tú no mereces que te lo roben, te lo ganaste con trabajo honesto y sin embargo, te lo roban. Y así pasan miles de sucesos similares en la vida, los cuales demuestran que no es real la equidad ni esas leyes de karma, causa y efecto.
¿Por qué mereciste sufrir un secuestro, una tortura, si nunca has dañado a nadie?
Una mujer violada, ¿acaso se lo merecía? ¿Qué daño hiciste para sufrir de cáncer? ¿Qué hizo un niño de 6 años para merecer un cáncer?
¿Cuánta gente mala ha vivido de lo mejor y ha muerto sin, por así decirlo, pagar sus crímenes?... bastantes, muchos y seguro estoy de que después de muerto no habrá justicia ni manera de que paguen, pues el cielo y el infierno se lo han inventado un montón de mentirosos, de personas que viendo las injusticias jamás equilibradas, entonces se inventaron eso del cielo y el infierno para justificar, para que no pensemos que la vida si es una mierda, una cosa asquerosamente absurda; tal vez para darles tranquilidad a los obtusos, a los necesitados de que si haya razón de ser de las cosas horribles del mundo.

Las vivencias de las personas no se hayan regidas por un sistema de recompensas ni de nivelación cósmica, tampoco, divina; nuestra existencia, la tuya, la mía, está en medio de otras personas libres, autónomas y en esa relación y contacto con la gente y el mundo es el motivo y la causa de que nos ocurran las buenas o malas vivencias que experimentamos; La realidad negativa o positiva no se debe al karma ni nada similar; se debe a que hay gente con libertad de comportarse correcta o incorrectamente, sin importar si eres amable, bueno o malo.

No es que te lo merezcas, por desgracia, sufrimos las decisiones que el otro toma sobre mí y esa es la única explicación coherente.