sábado, 28 de abril de 2012

El mundo no existe si no hay humanos que lo hagan existir



Parece que la gente necesita un cambio de prioridades, volver al Antropocentrismo.
 El mundo sin humanos sería una contradicción. 

Qué se jodan las demás especies, que sigan vivas importa, pero únicamente con la utilidad de poder  comérnoslas. 
El hombre es el que define lo que importa, lo que existe, lo que no existe; sin él todo carece de valor.

Últimamente la gente anda muy obsesionada con cuidar y proteger a las demás especies; parece que prefieren a un simple perro a un simple toro más que a nosotros mismos. Eso es un grave error, hay que valorarse como seres humanos y no intentar igualar a los animales con las personas.

El hombre debe estar por encima de todo y cualquier animal, además, el planeta no está tan podrido como los exagerados nos lo quieren hacer creer y si me equivoco, pues, qué importa, todos vamos a morir tarde o temprano, ¿acaso piensan que a las otras especies eso les va a doler o a importar algo?
Obviamente no.   Qué fastidiosos pues con tan sensiblería. No menosprecien tanto a los seres humanos.


Cuando me refiero a que el mundo no existe sin humanos, hablo en el sentido de que es el hombre es el que nombra las cosas, las descubre. El planeta tierra puede seguir en el universo, pero sino hay seres humanos que evidencien su realidad, entonces no es real.
Una galaxia, un planeta, un sol, una estrella, un animal, un insecto existe cuando el hombre la descubre y la nombra, de lo contrario está ahí, pero sin existir realmente, no existe públicamente, lo hace solamente para sí misma, pero no para los hombres, por lo tanto, no existe.
El que determina qué cosas existen y qué cosas no, somos nosotros. Lo que no es conocido por el hombre se considera que no existe.  El ser humano es quien las hace existir de un modo real, evidente, comprobable.

La idea a defender es la del antropocentrismo:
La única entidad moralmente válida es el hombre. Acá encontramos dos vertientes, una dura y otra más blanda. Para la primera, lo único que importa es el hombre: los animales y la naturaleza están a su servicio, son medios para sus fines y no importan sus intereses, porque no los tienen. Acá podríamos situar el especismo más recalcitrante, ese que no condena el uso de animales para ningún fin humano: la industria peletera, las entretenciones crueles, la extinción de especies y la producción agroindustrial de carne están bien porque producen bienes que el hombre necesita para vivir. Así, cualquier objetivo y método humano estará por sobre el resto de la naturaleza, porque ésta carecería de intereses y no es más que un stock de insumos para las actividades humanas.  

Qué viva el hombre y sus medios de explotación.