sábado, 26 de mayo de 2012

El Malo de la película, según sus ideales


"Supuestamente el Malo"

La conocí un tiempo atrás, nos caímos bien, pero alguien la convenció de que fuese a ese lugar repleto de puritanos y allá los gusanos se comieron su cerebro, le arrebataron la libertad, la pusieron en mi contra, le dijeron que yo era el malo, el destructivo, el inmoral, quien la llevaría por el camino de la perdición en vez del camino del señor.
Busqué que no me la arrebataran de los brazos, le expliqué mi libertad, las cosas que me hacían ver como un hombre inmoral, perdido, sin rumbo, rebelde, por lo que era objeto de sus ataques, pero de poco sirvió, era muy tarde, en ese momento ya era el enemigo, la fuerza negativa que la alejaba de la búsqueda de perfección, de lo espiritual; yo era quien la acercaba a las tentaciones carnales, al licor, a la pasión, la desnudes, el desenfreno, nada de culpas, a calles oscuras, a una vida de exigencias y reglas al mínimo.
La convencieron, la volvieron un manso cordero, y aunque ella no intentó cambiarme, desde el principio le dije que unirme a eso, a ellos, era un insulto a mis ideales, a mis preceptos, a mi inteligencia y coherencia, así que, para no perderme a mí mismo, la dejé marcharse y que dejara de fastidiarme con sus locuras religiosas.

Las aves de rapiña bien vestidas la consumieron por dentro y su luz fue decayendo por la ignorancia enmascarada de inspiración divina.
Para los cristianos, evangélicos, o lo que sea, yo soy la manifestación de todo lo que rechazan.
Supe desde el primer instante que si ella los escuchaba, iba, inevitablemente, a verme como alguien no conveniente, como la causa de sus errores, la incitación al pecado.
La manera en que yo pienso y actúo, es incompatible con sus reglas, con sus prohibiciones; así que creo que el único lugar donde a veces encajo es en el de los viciosos.