sábado, 30 de junio de 2012

Anatomía de la Ramera azul y el Marrano azul

Anatomía de la Ramera y el Marrano azul


El marrano azul ha vuelto a dar la cara, dispuesto a burlarse de mis fracasos. Junto a él hay una botella de licor y únicamente el marrano azul puede beberla.
El marrano azul es de contextura delgada, se le ven las costillas, es ojeroso, con el vello facial de tres días, con los dientes amarrillos por fumar cigarrillos sin filtro; tiene las pezuñas sucias, el trasero maloliente y peludo.
Imagínate al marrano azul patas arriba, riendo a carcajadas cuando me ve melancólico. El azul de su piel no es oscuro, es desteñido, aunque brilla en la oscuridad para dejarme en claro que allí está, al lado de mi cama donde reposo mi cansado cuerpo. El marrano azul fluorescente es testigo de mis tristezas, su presencia se activa cuando algo sale mal.  Desde los aires me ve tropezar y sus ojos claros se iluminan y esboza una macabra sonrisa. El marrano azul a veces me muerde una pierna para que no lo olvide y cuando las cosas van realmente mal es cuando aparecen juntos Mambrú, que se fue a la guerra, qué dolor qué dolor, qué pena… y el marrano azul.
Dime, Marrano azul, ¿te comerás mi carne cuando muera?
Recuerda que si el marrano azul se cansa o se enferma todavía queda su hermana, la hedionda Ramera azul con su mirada maliciosa.
No olvido a la Ramera azul que engendra el caos, que fecunda la agonía, que aborta los posibles logros, los posibles triunfos los llena de menstruación. La ramera azul expulsa en un asqueroso baño todo lo bueno que de mí podría haber salido.
Hola, Ramera azul, llena eres de desgracia,, inmunda tú eres entre todas las mujeres e imperfecto es el fruto que vomitas por tu arrugada vagina.
¡Oh, ramera azul, por qué te recuestas en el lodo y dejas que el marrano con su azul erección te penetre el culo sin lubricación!
Ah, ya lo entiendo, ramera azul, es que en el fondo añoras tener un hijo de la mierda, con mierda azul acompañada de moscas azules que sobrevuelan y se saborean tu fruto de excremento humano.

!No, Ramera, no te dejes embarazar del marrano azul! !No, por favor, hijos míos, no quiero ser abuelo!
Ustedes son el fruto de mis errores y debo vivir con su presencia, pero, por favor, no extiendan el horror sobre el resto del mundo.
!Oh, marrano azul, segundo hijo mío, rechaza la sexualidad de tu hermana mayor que es tan perra!
!Oye, Ramera azul, deja de andar por la casa sin ropa, ya sé que te gusta ver al marrano azul agarrando con las pezuñas su miembro erecto, pero corremos el  riesgo de engendrar más esperpentos!
!No, hija mía, no abras la boca frente a su miembro, no te tragues su semen de cerdo!


La ramera es de piel azul, ojerosa también, sufre de acné, tiene pintados los párpados y los labios de un rojo intenso; por sucia y descuidada se ha quedado sin un par de dientes delanteros. Usa un vestido, una minifalda de color verde raído y roto. Y no usa ropa interior porque le gusta dar con su culo un espectá-culo.
Tu rostro y espalda repletas de acné me recuerda la última vez que sangre defequé.
Su peludo peñasco da asco, sus pezones los tiene mordisqueados y con pelos, su ombligo es más oscuro y sucio que un río, ¿con cuántos marranos has tenido un trío?
Ramera azul, ¿quién te ha cortado tan mal el cabello? Estás rapada por un lado, el color de tu cabello es asqueroso, teñida de cuatro colores: verde flema, púrpura, amarillo pollito y café defecación. 


Fue en el año de 1. 999 que ambos nacieron; a la Ramera y al Marrano azul los cuales creé con mis tristezas, llanto y fracasos.
En esa época donde nos engañamos con el entusiasmo y las cosas aparentemente positivas ellos se alejan un poco de mi costado, pero jamás falta el día de su triunfal regreso, justo cuando estoy descuidado y un tanto alegre entonces llegan y orinan sobre mi pecho.

Mi marrano y mi Ramera azules por la manera en que los concebí, abortarlos se me hizo imposible; su alimento fue y es mi infructífero devenir que no se puede suprimir.