viernes, 13 de julio de 2012

Carta a mi novia imaginaria





Mujer, no quiero que tus sonrisas y lágrimas dependan de mí; no quiero que te humilles ni que te comportes como una idiota cuando estés a mi lado; me agradarías más si conmigo estás porque te da la gana, y no porque crees que me necesites para vivir feliz o menos aburrida. Me gustaría que mi presencia te haga falta máximo tres veces a la semana, pues de esa manera cada uno puede vivir la vida a su manera, con tiempo para sí mismo, sin estúpidas dependencias, costumbres y rutinas.
No me importa ni interesa que te sientas protegida a mi lado; ni que yo fuera un seguro de vida o un chaleco antibalas y si en la calle empiezan a repartir bala, ni crea que con mi cuerpo voy a protegerla de las balas; mejor corra y escóndase, pero de mí no espere nada heroico. Ni que yo fuera superman.
No tienes que quererme, amarme para besarme y desnudarte, a otro perro con esas mentiras.
¿Obsequios? Pero por supuesto que te los doy si antes o luego me muestras las tetas.
Cariño, no me abraces tanto tiempo, unos treinta segundos son suficientes para consolarte, ¿o es que con tus senos buscas excitarme?
Y cuando vamos a salir, a vernos un rato, ¿Y por qué carajo te maquillas tanto, por qué tardas tanto en escoger una simple ropa? Deja de ser tan insegura.
Deja de molestar si de tu cambio de cabello no hablo y eso de que debo reiterar que eres bonita a cada rato para sentirte bien contigo misma, es muy harto. Y en vez de quejarte porque no he llamado, pues llama tú y no seas tan creída, malparida.
Tú no eres la mejor mujer de mi vida ni la primera ni la última, abandona esa ridícula fantasía.
No me intentes convencer de formar familia, de vivir juntos o casarnos. Recuerda que tus padres me importan un culo hediondo, entonces evita reuniones o paseos con tu familia.
Y si de casualidad siente que se está enamorando, no olvide que soy una porquería al que no le gustan esas patéticas sensiblerías.
Tenga muy en claro que únicamente nos besamos, tenemos sexo, conversamos, reímos juntos y disfrutamos del momento; esta relación no es para llenar vacios, reparar traumas o causar heridas. 

Soy una experiencia más de tu vida y no medicina que calma tu dolor.