miércoles, 29 de agosto de 2012

La superficialidad del ser humano, la insoportable levedad del ser.


Todos somos iguales; sí, Igualmente irrelevantes, y si no me crees, es porque tus padres, tus amigos y no sé qué o quien, han hecho bien su papel de engañarte.
 

¿Con qué disculpas te ves a ti mismo como alguien especial y valioso?
¿Piensas que tu vida es indispensable, necesaria, trascendental?...  ¿Sí?... ¿Y eso por qué?... ¿Qué haces tú que otro no haga también, que otro no pueda realizar por ti, incluso mejor de lo que tú lo haces?

¿Acaso piensas que cuando te mueras, la rutina de la gente va a cambiar,  a empeorar de modo irremediable, piensas que no serán capaces de adaptarse a la vida sin ti?
!Pero qué engreído!
 

¿Y si ese otro que te amaba o apreciaba se mata por el dolor, por la pena, debido al cambio que dio su vida después de tu muerte, acaso piensas que esa persona que se suicida importa más que otra?
Simplemente es un muerto más para incinerar o para enterrar.
 

Acepto que habrá gente para quienes tu vida importa, es verdad, pero la cuestión es que, a los demás no les interesa lo que a esas personas que te amaban o estimaban les afecte; a nadie le importa lo que ellos  sentían o cuánto les importabas.
Tus sentimientos hacia el otro que ha muerto me son indiferentes, la vida que tu consideras esencial o necesaria, a mí no me interesa; no me duele si falleces, y viceversa.
Cuando un avión se estrella y mueren 200 personas que no eran conocidas, familiares ni amigos tuyos, entonces eso a ti no te duele, ese evento te tiene sin cuidado, no te quita el sueño, no derramas una lágrima por esos 200 muertos. 
Es algo normal...
Ese es un círculo de desinterés y de falta de relevancia que se repite en cada persona hasta el infinito, restándole valor o importancia a la vida huamana.

A ustedes no les duele ni les preocupa si mi madre se enferma o se muere de cáncer, así como tampoco me molesta ni incomoda lo que le suceda a sus madres, a sus padres, hijos o nietos, etc. 

¿Con qué intentas llenar el vacío de tu patética existencia, con el trabajo, con los hijos, con los libros, con el dinero, con el sexo, con el licor, con las drogas, con la pintura, con la escritura, con el arte, asesinando, violando, rezando? ¿Con qué supones justificar tu superflua vida?

Tal vez tu ego y vanidad se deban a que eres un cirujano, un neurólogo que salva, "supuestamente" vidas. Pero es que olvidas una cosa, ¿quién determina que esa vida salvada es relevante? 
La familia y el paciente quedarán muy agradecidos, no lo dudo, pero algún otro día si morirá y nadie podrá evitarlo. 
Y en caso de que la vida que salvas es la de un conductor borracho que atropelló y mató a alguien o si se trata de la vida asesino en serie, la de un delincuente, ¿cómo lo maneja tu ego y tu vanidad el salvar una existencia de porquería?
Además, ese asesino en serie, ese delincuente también es apreciado, querido, amado por la madre, por alguien... Así que, tus buenas obras, tus acciones positivas por las cuales te crees más indispensable, no valen más ni valen menos que las del criminal.   
El valor de una vida es algo demasiado relativo.