martes, 29 de enero de 2013

Diálogos de paz con las FARC. Eso no cambia nada.




Los diálogos de paz entre el gobierno Colombiano y la Guerrilla no significan nada para mí y eso no se debe a que el pesimismo siempre domine mis ideas. Simple y llanamente es que sé con absoluta seguridad que la paz no depende de las FARC y su presencia en el mundo. Unos años atrás el grupo guerrillero M-19 se acabó, entregó las armas, como dicen, Pablo Escobar, el narcotraficante, se murió, en las cárceles están miles de criminales, los considerados en un tiempo responsables de la Guerra en Colombia, están muertos, encerrados o en la política… y eso no ha modificado nada, la paz nunca ha llegado a Colombia.

Bien, supongamos que la guerrilla de las FARC se acaba, que los actuales diálogos de paz llegan a buen término y cesan los ataques a la población, bueno, el problema es que eso no termina con el desgraciado que te apuñala, que te dispara por quitarte el teléfono celular, el puto Blackberry, el automóvil, el dinero, etcétera.
 Los que piensan que los diálogos de paz servirán de algo, ¿Acaso se han olvidado de la delincuencia común, de la escoria humana que a todo el mundo le quieren sacar dinero, con la llamada “vacuna”?

El país se haya lleno de extorsionistas de mierda, perezosos, vagos, ladrones que a través del miedo le quitan el dinero a los demás. Supuestos vigilantes del barrio. 
Yo no me olvido del que mata a su mejor amigo por un dinero ni del esposo que mata y descuartiza al amor de su vida por celos; la madre que mata a sus hijos por falta de dinero o simplemente porque sí... a veces más peligrosos son los fanáticos al fútbol, las tales "Barras Bravas" que pelean por cualquier cosa. Por pequeñeces, por tonterías mucha gente empieza una pelea, se matan entre sí absurdamente... y eso nada tiene que ver con las FARC. 

(Ojo, cuidado, lo que escribo no implica que esté a favor ni apoyando a este grupo Guerrillero).

La paz no es responsabilidad únicamente de las FARC, pero a los ilusos les venden esa gran mentira. Lo que busco exponer es que en nadie se debe confiar, ni siquiera en los que se creen pacíficos, lo contrario a los criminales, ellos tampoco se salvan.
Los aparentemente pacíficos se miran a sí mismos como mejores personas, pero eso es falso, ya que, la violencia como solución o como un medio de desahogo frente a una carencia, a una injusticia, siempre está ahí, dentro de uno mismo, de los demás; está latente, a la espera de cualquier excusa para realizar un linchamiento, para sacar los machetes ,para atacar al violador, a el ladrón descubierto in fraganti.
De inmediato, con una facilidad asombrosa, todos se convierten en personas violentas, con o sin disculpa, eso no me importa, pues siempre habrá una justificación lógica o no, para negar la aparente paz y convivencia en la que les gusta coexistir.

Nunca seré como las personas que cometen el error de esperar que haya paz con la muerte de un presidente como Chávez y Bashar Al-Assad... o la de algún dictador, de un tal Osama Bin Laden, un Musssolini,  etc.
De los mencionados, ya se murieron casi todos y nada ha mejorado... el mundo sigue igual de podrido.
Afortunadamente yo no tengo fe, sé que el mundo no cambiará. No sueño con esas putas utopías.