jueves, 23 de junio de 2011

El amor es ciego, todos tenemos defectos




¿Cuáles razones consideras esenciales para amar a tu novia o novio y a tus amigos?
¿Eres esa clase de persona que piensa estúpidamente que, ella o él carecen de fallas, de defectos? ¿Solamente ves virtudes, dices que ella es perfecta, que él es maravilloso?
Pues, permitan que les diga que viven en el auto-engaño, que no aman a las personas con objetividad, y cuando, por fin, vean sus defectos, creo que empezarán a dudar del supuesto amor que sentían por ese hombre o esa mujer que miraban de una manera ilógica.
En contraposición, este es mi mensaje para a un amigo o una mujer valorada como se debe, sin ilusiones exageradas.
Me gustas como eres, interesada, caprichosa, fría, calculadora.
Me gustas así, cínica, hipócrita, siempre buscando de quien mofarse, aprovecharse.
Me gustan tus adicciones y manías, no me molesta ver de qué manera gastas el dinero.
No me incomoda caminar contigo, tengas la ropa que sea, el peinado o el color de cabello que hayas escogido.
Me gustas porque nunca me hablas de que debamos proteger el medio ambiente, reciclar, cuidar a los animales, salvar especies en vía de extinción, ayudar a los pobres, no tirar la basura al suelo, etc.
Me gustas aunque sé que te fascina a las personas manipular y no escondes tu desprecio por los feos.
Te estimo aunque no has leído ninguno de mis libros favoritos; te estimo aunque sé que las películas y programas de televisión  que a vos te encantan, yo no me los soporto.
Me caes bien porque no escondes tus defectos, no niegas cuánto mientes, lo incumplida, egocéntrica y mala paga que eres.
Me caes bien a pesar de que las cosas que compras deben ser costosas, de marcas reconocidas y a la moda.
No te detesto por tu racismo, ni por tu religión, por tus preferencias homosexuales.
No te odio porque sales con quien más te convenga, porque escoges otras situaciones distintas a las que conmigo has disfrutado, pero a veces te cansan, te aburren.

En fin,  solo intenté decirte que te aprecio tal cual y no porque esté ciego y te imagine como algo que tú no eres.
Podría la gente pensar que eres un desgraciada, pero eso no me afecta.




El-dia-que-me-quieras-perdon-que-me muera, sacarán la basura

martes, 21 de junio de 2011

Narcisismo, ego, vanidad, autoestima baja




Narcisismo, esa cosa que es una distracción, la trampa en la que caemos y por satisfacerla cuántas cosas no hacemos. Narcisismo que idiotiza a las personas, que afecta nuestros actos, nuestra coherencia si nos dejamos manipular por él.
Satisfacer la vanidad, depender del concepto que los demás tienen sobre uno, intentar alcanzar esa imagen imposible que uno es en la mirada ajena, acaba con la persona entera. ¿Quién debo ser, cómo tengo que verme, cómo debo comportarme para complacer a los otros?
Ah, no, lentamente caemos en la trampa de la vanidad y el narcisismo, y, ¿en qué clase de individuo te has convertido por alimentar tu ego, porque en el fondo dependes de los halagos para considerarte algo o alguien? 
Vives feliz, sonriente por las mentiras acerca de ti, por las adulaciones que van moldeando y cambiando lo que en realidad eres, día tras día, año tras año vas creyendo en eso agradable que dicen, lentamente te convences de que es cierto, tiene que serlo, todo mundo te lo dice, te lo repite, ha de ser una verdad… si soy bonita, soy lindo, soy especial, soy inteligente, etc.
Y con esas ideas te mimas, te arrullas, te proteges, estructuras tu vida. Y te vuelves adicto, adicta, a partir de ahí realizas tus acciones con la meta de recibir nuevos piropos, nuevas lisonjas. Tu existencia gira en torno a ello y el modo en que te vistes, cómo te maquillas, cómo te cortas el cabello, cómo te lo tinturas, los libros que lees, la música que escuchas, el automóvil que compraste, etc. Debe de conseguir esa meta que consiste en que los demás te hagan sentir bien contigo mismo.
si no despertamos pronto de ese embotamiento terminamos siendo un producto ajeno, una imagen retorcida, una especie de maniquí diseñado por la gente, pero no por ti mismo.


jueves, 16 de junio de 2011

El día que me quieras, perdón, que me muera, sacarán la basura...




¿Qué sucederá después que te mueras? ¿Lo has meditado bien?
He aquí mi opinión sobre este lamentable asunto:
 ¿Y cuando me muera, qué van a hacer con todo lo que consideraba valioso, echarlo a la basura?
¿Botar mis pantalones rotos, viejos, fuera de moda, botar las chaquetas, mis manuscritos, formatear los datos de mi computadora?
¿Botar mis grabaciones de TV shows, la música, mis discos compactos, las películas, cada par de zapatos, hasta los calcetines?
Seguramente mi hermano se cambiará de habitación pues la mía es más grande.
¿Quitarán los afiches, las pinturas de las paredes, echarán a la papelera de reciclaje tantas cosas que escribí, dejarán morir el blog donde plasmé algunas de mis ideas tan poco valoradas?
¿Cuántas y qué cosas tuyas le regalarán a un vagabundo, a un pobre, a un mendigo?

¿Hasta ahora no hay nietos, entonces quién se va a aquedar con la casa luego de que yo o mis padres se mueran?
Algún familiar lejano va a sacar ventaja de nuestra muerte, qué grandísima porquería.
¿Alguna mujer va a extrañar mis besos, mi cuerpo?
Alguna dirá lamentándose... ¿Por qué no me acosté con Germán mientras estuvo vivo?

Ya empecé a alucinar, mejor dejémoslo así. 
Cada muerte trae sus beneficios a quienes menos tú piensas.

viernes, 3 de junio de 2011

Che Guevara criminal, Colombia corrupción, la Izquierda también apesta, humor...



1.     Quiero darte un abrazo para robarte la billetera.
2.     Quiero darte un beso para contagiarte mi enfermedad.
3.     Quiero enviarte una carta bomba o con esporas de Ántrax.
4.     ¿Para que hablan mal del presidente si cuando va a su ciudad o departamento lo tratan como a un rey?
5.     ¿Quién inventó la frase: que dios le pague? R: una mujer para no tener que pagar en especie.
6.     La gente con las mejores intenciones le han hecho más daño al mundo. Véase Che Guevara, Fidel Castro, guerrilleros, fanáticos religiosos y políticos. Por seguir sus ideales han muerto miles de personas. 
7.     Lo malo de los corruptos es que no son amigos míos, y que no puedo robar junto con ellos.
8.     Aquellos que supuestamente buscan mejorar el país, son los que peor lo ponen; Los indiferentes al contrario, lo dejan como esté.
9.     El mundo no está patas arriba, eso lo dicen los que desean cambiarlo
10. Chavez se encontró con el enemigo número uno y se quedó callado, sonriente, tan hipócrita como siempre.

miércoles, 1 de junio de 2011

La fe mueve montañas, a buen entendedor, pocas palabras




La fe mueve montañas, pero montañas de incoherentes con los cuales no se gana nada discutiendo.
La fe mueve montañas que sepulta familias enteras, ¿no has visto?
¿Recuerdan lo que pasó en Colombia, en un barrio de Medellín llamado "La Gabriela"?
La mayoría de esas personas se encontraban celebrando primeras comuniones y  sin embargo un alud de tierra los mató.
Eso suena irónico, ¿no creen?
Si te va bien en la vida no es porque tu fe en un dios influya en esa vida que llevas.
Si uno se pone a ver noticias y se da cuenta de cuánto sufrimiento ocurre a diario y estima eso con el hecho de que a todas esas personas que les pasó una tragedia, vivían confiados, llenos de fe en su dios, pero luego se ponen sobre la balanza las dos cuestiones, la conclusión adecuada es reconocer que “la fe” no impide las muertes, los terremotos, las inundaciones, los homicidios, las violaciones, el secuestro, la pobreza, etc.
La gente lleva más de mil años rezando por la paz y ésta no ha llegado.
La fe, es una fe sin resultados, a cada rato se demuestra que nada ni nadie impide que una tragedia nos toque.
Lo que nunca entiendo, es que su fe es ilimitada, inagotable, no se acaba aunque lo más desastroso les haya acontecido; sinceramente, no veo un modo para que dejen de creer en Cristo o cualquier otra locura espiritual.

No se dan cuenta que estamos a merced de la voluntad humana.
si alguien decide robarte y apuñalarte, tu nivel de fe no va a cambiar la intención del ladrón. Este es tan sólo un llano ejemplo.

Recuerda lo que te digo, Cada que te pase algo bueno o algo malo, no se lo atribuyas a Jesús, ni a la fe o a los ángeles.
Un vendedor no vende más sus productos porque su nivel de fe intervenga en las ventas. Rezando no se salva un hijo al que le han disparado, rezando no te liberan del cautiverio; más de cien ejemplos podría darles, pero creo que es suficiente, pues, a buen entendedor, pocas palabras.
Dejen de actuar como ilusos pensando así.