sábado, 20 de diciembre de 2014

En contra de las supuestas pruebas de dios



¿Confiar en las pruebas de dios?



¿Las pruebas de dios, qué representan, cuál es su intención?

Supongamos que soy dios y voy a poner a prueba a uno de mis amados hijos. La prueba consiste en que lo van a capturar y sus captores le van a golpear fuertemente, a quemarlo con cigarrillos, le cortarán un dedo de la mano diestra, le sacarán un ojo, le romperán las rodillas, en una palabra, lo torturarán. Y eso sucede porque sí, no hay motivos más allá de las ganas de verlo sufrir, la víctima no es una mala persona, no es un criminal, no es un pedófilo, no es un ladrón ni nada por el estilo. Un par de individuos tomaron la decisión de secuestrarlo y maltratarlo por simple placer.

¿Y saben cómo debe reaccionar esta persona ante tales atrocidades?... conservar la esperanza, la fe, creer que yo, dios, existo y que en algún momento y de alguna manera voy a salvarlo. No puede dudar de su misericordioso dios, si eso pasa por su mente, entonces, habrá fallado. La prueba consiste en que este hombre tiene que creer en su dios, nunca perder la confianza, tiene que pensar ciegamente que se salvará, que su dios si va a auxiliarlo, confiar en el sabio proceder de las cosas, ha de rogar, ha de rezar, de suplicar al cielo y a los santos, a la virgen María, etc. Su fe ha de permanecer intacta en la omnipotencia de dios, de lo contrario, eso significa que su fe era débil, su credo es susceptible de perderse. A pesar del dolor, de las súplicas, él se haya obligado a creer ciegamente en su dios, recordar que todo lo que pasa es porque dios así lo quiere, todo está escrito, cada evento dios ya lo conocía y por doloroso que éste sea, el hombre no debe renegar ni criticarlos. Los seres humanos no comprenden las decisiones de dios. Las masacres, las tragedias naturales, las llamadas injusticias, etc. Respeta la voluntad divina, nunca dudes de dios, recuerda que en la Biblia dice que no se mueve una hoja sin mi intervención.

¿Cuánta tortura es necesaria que reciba un hombre para que pierda la fe? ¿Cuánta cantidad de crímenes y desgracias se requieren para arrebatarle la fe a los crédulos?

Basta ya de imponerte, de asumir lo malo como si se tratase de una prueba de dios; no tomes ni aceptes lo negativo y doloroso como una prueba de dios.

Es injusto, a mi parecer, que el dios que ellos veneran les envíe tragedias, sufrimientos. ¿O acaso, se lo merecen?





Entonces yo me cuestiono: ¿Qué prefieren, que el hombre tenga libre albedrío o que el hombre esté a merced de un dios que ha de planificar cada acto de nuestra vida?

¿Las vivencias bonitas pertenecen a dios y las horrendas a los hombres?

¿Quieren un ser que gobierne y decida cómo serán sus vidas, un dios que controle todo o quieren la libertad humana y sus consecuencias?

Hay que elegir: lo que es la vida es responsabilidad humana o es voluntad de dios; no puede haber ambos. Si crees en dios todo poderoso y que interviene en tu existencia, entonces la voluntad humana se desvanece, pues nuestros actos no son nuestros actos, mis actos, los tuyos se convierten en el cumplimiento de la voluntad de dios, terminas siendo solamente un un títere.

Y si creen en el hombre, en dios y en el libre albedrío, entonces aparece un dios que sólo observa, que no interviene porque si interviniese, habría una contradicción, un ataque selectivo a la libertad humana. ¿Cuándo es justo que dios se inmiscuya en la vida de los hombres, cuándo es correcto que niegue nuestro libre proceder?

Si pides que se meta en nuestra vida, le pides que te quite la autonomía, la independencia. Si dios escuchara tus plegarias y peticiones, sería un irrespeto a lo que tú deseas hacer, lo incorrecto o lo correcto. ¿Te gustaría verte limitado, impedido de una acción por la intervención de dios?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Estúpida búsqueda del ser interior y la perfección.(Fragmento del cuento "El Hombre resentido")




Ese cuento de “ser uno mismo”… qué locura, ¿dónde reside el esfuerzo de ser uno mismo? Cualesquier acto que uno realice se es uno mismo. Es uno mismo y únicamente uno mismo quien realiza algo, lo complicado sería no ser uno mismo.

Nadie es sin las influencias externas, uno es el resultado de la relación con el mundo y con los demás. “Ser uno mismo” es suponer que se puede ser a partir del vacío, exento de la humanidad.
Ahora se pone más de moda el yoga, la relajación, la meditación, encontrarse a uno mismo, el ser interior, los chacras, el yo superior y otro montón de tonterías.

Huyen de los errores, se niegan a entregarse a los vicios, temen gustar de la decadencia. Incapaces de vivir sin una mentira general. ¿Por qué no se embriagan, no se drogan? ¿Por virtud, por fuerza de voluntad?... más bien es por cobardía, las maravillosas drogas y el licor los dominaría, no podrían controlarse y entonces prefieren no asumir el riesgo y la vida de abstemios. Su fuerza de voluntad es ficticia, su control consiste en nunca perder el control, en no probar nada que los desvíe supuestamente del camino correcto.
Yo no quiero vivir bajo presión, regulando los deseos, suprimiendo las ganas, con zozobras en la sobriedad, en una actitud sobre-humana. Se aferran a las costumbres, a las leyes, a los modales, a la monótona rectitud, sueñan con situaciones repletas de sonrisas y limpieza. Se reabastecen diariamente de positivismo para luchar contra esas las lánguidas mañanas.
Primero el orden, seres cuadriculados, compactos, máquinas inhumanas que deben desconocer el hastío y el agotamiento. Pretensión de sumisión, perfección, luchar contra la pereza, exceso de lealtad con el verdugo, cuidados, rutinas, barreras, escudos, distancias, siempre un no a lo negativo, incapacidad para controlar la asquerosidad.  Decencia, juicios, auto-críticas, dureza, nunca flaqueza, reflexiones severas incluso para atacar lo más sencillo, lo más normal. Errores por doquier inexistentes, torturas, culpas, clasificación tergiversada de lo correcto, lo espectacular; su ideal es no saciarse, no fallar, entonces están en parte muertos, negando lo humano, miedo de agotar y abusar del cuerpo. Conozco y no me agradan las castradas mentales, los individuos demasiado sanos, los que jamás fuman ni se toman un trago de licor.  Dos tipos de personas odiosas.