lunes, 31 de octubre de 2011

La amistad sincera o desinteresada no existe . (Enanitos Verdes "Amigos")



(La canción "amigos" de Enanitos Verdes es una gran mentira, no te la creas, despierta del ensueño)

Sin excepción, la gente, yo, usted, somos insoportables, pero cuando hay una pequeña posibilidad de servir, el asco, el desprecio y el desinterés por la otra persona, cambia, llega hasta a convertirse en eso que suelen llamar amistad. Donde se vea una ventaja, una utilidad, ahí habrá una relación, una comunicación, un contacto con ese asqueroso individuo del cual sacamos algún tipo de beneficio. De lo contrario, al no ver un provecho, entonces no se realizará la relación, no valdrá el esfuerzo de hablar, de dirigirle la palabra a nadie.
Si antes hubo una relación-beneficio, pero la utilidad se ha muerto, desde luego que se perderán las razones, motivos y deseos de llevar a cabo el acercamiento con ese otro detestable que ya no es productivo para nuestra vida. El utilitarismo se enmascara con amistad, noviazgos, relación trabajador-jefe, madre-hijo, hijo-padre, vendedor-comprador, etc. Cada una de las interacciones con la gente dependen del beneficio que conceden directa o indirectamente, a voluntad o inconscientemente.
No existe relación, interacción que se ejecute por desinterés. Nadie es totalmente soportable ni detestable, pero ese detalle positivo se debe a la utilidad. Lo asqueroso lo dejamos pasar, lo toleramos, le restamos importancia porque algo favorable se puede conseguir del ser humano con el que establecemos una acción. 

sábado, 22 de octubre de 2011

El sentido de la vida, ¿para qué venimos al mundo? La esperanza es lo último que se pierde.


A veces me aburre escuchar siempre las mismas respuestas y frases trilladas.
  A los que las dicen como si de la gran filosofía de vida se tratara y lo hacen para no caer en depresión, les dedico esto:

La energía positiva está en el enchufe, todo es accidental, casualidad, nada tiene un propósito establecido, usted no es especial ni irrepetible, es uno más del montón; no viniste al mundo para hacer algo grande ni trascendental, las cosas ocurren por azar, pero luego la gente se inventa un montón de razones y sentidos estúpidos, por ejemplo: los errores están para "para crecer y madurar", dicen que "caerse es para levantarse", "si no se te dan las cosas, era porque no te convenían", "querer es poder",  "llegaste a mi vida porque ese era el destino, "nacimos para amarnos, para tener hijos", "el tiempo cura las heridas", "la esperanza es lo último que se pierde", "somos almas gemelas"   "... etc. etc, y más mierdas de ese tipo.

viernes, 14 de octubre de 2011

¿Qué es lo que mueve al mundo, lo malo, lo bueno? La negación de la negación.

¿Qué mueve al mundo, el amor, la compasión, el odio, la buena voluntad, los buenos deseos?... Nada de eso, al mundo lo mueve las faltas, las acciones que buscan "la negación de una negación", de las necesidades, del hambre, en definitiva, lo negativo y no lo positivo.
si le quitas a la humanidad sus aspectos negativos, éste dejaría de funcionar, las cosas perderían sentido práctico; elimina el hambre, la guerra, el crimen, la deshonestidad, la tristeza, las depresiones, el dolor, las enfermedades, las heridas, los accidentes de tránsito, los aviones que se estrellan, los objetos que se dañan, que se rompen, que se averían,  etc. Y entonces, comenzarán los problemas, el caos absoluto, la pérdida absoluta del orden que rige al mundo.
La manera en que es el mundo, es la forma correcta y necesaria, si modificas algo del mundo, empeorarían las cosas de modos inimaginables.
Piensa por qué y verás las razones adecuadas para no desear ni anhelar una vida, un mundo diferente.


Sin muerte no existirían las funerarias, sin el hambre, cientos de personas no tendrían empleo: no campesinos, no agricultores, no vendedores, ni plazas de mercado, ni restaurantes y por ende, ninguna empleada que barra y asee el local que no existe porque no hay hambre; ni un camión con su conductor que transporte los alimentos… ¿y entonces para qué los frutos de la siembra, en los árboles?
Cada una de las desgracias se necesita, pues “una falta es para saciarse, para negarse”. Te fracturas una pierna, para eso alguien inventó las muletas, el yeso, la persona que toma la radiografía, etc. Si pierdes un miembro, ahí le das utilidad al que creó las prótesis.
El mundo perfecto, los paraísos tan anhelados, lo único que traerían es ponernos a vivir en un mundo de hastiante quietud. ¿Si las faltas se suprimen, entonces qué haríamos?
Si se acaban las enfermedades, ¿qué pasa con la medicina? ¿Si se acaba la sed o el cansancio, qué hacemos con el agua, con las naranjas o las camas donde descansamos? ¿Y qué pasa con los carpinteros, con los árboles y sus frutos, el agua de los manantiales?
Si hay licor, también enfermedades que un médico intenta sanar, los accidentes de tránsito ocurren, a veces gracias al licor, y esto genera muerte, en dinero para la funeraria, utilidad a las clínicas; un automóvil estrellado es dinero para las personas que reparan los daños, para el que pinta el carro.
Antes de atacar algo, primero debemos mirar la productividad que una necesidad-falta producen.
Sin el hambre, ¿quién trabajaría? Saciar el hambre nos lleva a movernos para negarla, para disimular el hambre. Recuerda que “el hambre no se sacia sino hasta la muerte”.
La paz, un mundo perfecto, sin crimen, sin violencia, sin desigualdad, etc. No conviene, aparte de que la imposibilidad de que este tipo de mundo se concrete en la realidad, en lo práctico—tangible. ¿Por qué?—dirán los positivos, los ilusos, las mentes pequeñas.
En un mundo donde la gente no cometiera delitos, los cerrajeros no tendrían empleo, no se construirían puertas de seguridad, llaves, candados, cerraduras, cámaras de monitoreo, no habría porqué emplear vigilantes en los centros comerciales, ni en los apartamentos con unidades cerradas, ni vigilantes en ningún lugar. Desempleo por donde se le mire.
Si de repente se acaba el crimen, la violencia, el incumplimiento de las leyes, se acabaría la razón de ser de los policías, los militares, los constructores y vendedores de armas, tanques, helicópteros, aviones, uniformes, botas, y todo cuanto se manufactura para el cumplimiento de la ley.
Si se acaban el cáncer, el SIDA, o las demás enfermedades, ¿para qué estudiar medicina?
Un mundo sin enfermedades, es un problema inmenso, más problemas, que beneficios. No hay empleo para los médicos, no se venden medicamentos, pierden valor y sentido las máquinas de rayos X, los Scanner, las jeringas, las agujas, las enfermeras, la anatomía, la ciencia, los laboratorios… en fin, imagina el desastre.  Así que, los paraísos en el que los creyentes desean vivir, yo lo desprecio. Casi todos los males se justifican, se dan como indispensables, si un mal proyecta un bien directo o colateral, los delitos se excusan a futuro. Un daño provocado, motiva un arreglo o persona-útil que modifique el daño.
Las fuerzas negativas mueven más al mundo, más de lo que se permiten aceptar los positivos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Carta a mis padres, El árbol de la vida (2011)



¿Pensaste en el dolor que te causaría perderme, luego de haberme dado la vida, verme crecer, tomarme afecto y luego sufrir la muerte de ese hijo que decidiste crear?
¿Y cuando la muerte llegue, cómo quedarás tú, madre, padre?
Lleno de objetos, de vivencias, cada detalle de la infancia, de la juventud, cientos de recuerdos para que sufras la pérdida, la ausencia de ese ser humano que tuviste siempre a tu lado, al que le diste y con el cual compartiste el día a día durante más de diez, veinte, treinta, o más años… y de golpe, de improviso se ha ido, se ha marchado de tu vida, esa existencia tuya que pierde sentido y valor sin el hijo que añoraste al mundo traer.
Todavía no soy padre ni madre, pero supongo, que le brindé felicidad, forma, cohesión a tu existir. Sé que disfrutaste cada pequeño detalle conmigo, cuando aún era un bebé; los balbuceos, bañarme, vestirme, educarme, darme de comer, cocinar, alimentar a tu hijo, los abrazos, los primeros pasos, las preguntas inocentes, las ocurrencias de niño, y todo lo demás que hay entre dos personas que pasan más de quince años juntas.
¿Y ahora qué? ... ¿No te preguntas luego de enterrarme?
Volver a casa, a un hogar que deja de parecer un hogar sin la persona que hacía parte de él.
Ya no me verás en la habitación cuando te asomes, al abrir la puerta, ya no me verás llegar a casa, nunca más escucharás la voz de tu hijo, nunca jamás todas las cosas a las que estabas acostumbrada y que te daban estabilidad, alegría.
Padre, Madre, aunque quisieras, no puedes olvidar, abandonar, suprimir el pasado que experimentamos. así que, inevitablemente, te sentarás a llorar, dormirás mal, la rabia y la confusión te invadirán, pero nada podrás hacer para remediar, para esconder el dolor que te has causado cuando elegiste amar.

 Vuelvo a interrogarte, ¿pensaste en el dolor que te causaría encariñarte, fundamentar tu vida en la paternidad? ¿Valieron la pena los momentos felices que mi vida te dio y ahora atravesar el dolor de verme muerto?