miércoles, 12 de septiembre de 2012

Yo no quiero tener un millón amigos... ni loco.




¿Yo quiero tener un millón de amigos?... ni que estuviera loco. 
¿Pero para qué tantos pendejos a tu lado hablando contigo de sus traumas, problemas y necesidades?
La gente estorba y además, con la amistad lo que realmente buscan es manipularte, sacar provecho de ti.
Yo no quiero amigos con problemas a los cuales se supone tengo que ayudar o peor, escuchar.
Yo intento siempre, nunca pedirles ayuda ni favores a nadie, así no estoy en deuda ni pueden chantajearme.

No me gusta realizar fiestas porque qué pereza un montón de gente en la casa bebiendo, comiendo de gratis.

Antes de querer mi amistad, primero, no olviden que contarme tus tristezas, no resuelve nada, ni siquiera con la excusa típica de que “te tranquiliza por lo menos ser escuchado”.

Segundo, únicamente seré tu amigo en situaciones agradables, vete a llorar a otro lado, en otro hombro.
Tercero, huye de los amigos que te piden dinero prestado o que pretenden usar tus cosas de gratis, recibir cosas sin pagar, pues suponen que la amistad consiste en eso, en siempre colaborar, lo que realmente es abusar.
Yo a lo máximo soporto amigos productivos, que ayuden económicamente con las causas, que no todo lo reciban regalado.
Cuarto, como amigo prometo evitarte esas escenas cursis patéticas, llenas de auto-estima baja.
Quinto, la amistad si tiene precio y es sumamente reemplazable, efímera y sobrevalorada.
Sexto, como amigo, yo dudo mucho que te vaya a mejorar la vida con mi presencia.
Como amigo no cometas el error de invitarme a fiestas, a celebraciones típicas, patrias, decembrinas, matrimonios, bautizos, paseos al monte, paseos a acampar, a fuentes de agua, dícese charcos, ríos, quebradas, mar, océano, laguna, etc.
Por supuesto que tengo amigos, pero no son pacientes ni tolerantes con los idiotas que en los alrededores de los lugares de reunión hay en abundancia.
Séptimo, no te creas esa mentira de que el sexo afectaría la relación de amigos. El sexo no modifica mis ideas, mis prioridades, ni la manera en que seguiré tratándote. Incluso, el sexo entre amigos es mejor. Ya que después la gente se ponga con cambios de actitud, es otra cosa.
Octavo, yo no quiero amigos que vea más de tres veces por semana. Poco a poco no habrá nada nuevo de que conversar y de su existencia me voy a hartar.
noveno, por supuesto que es bueno tener alguien con quien conversar, pero es que muchos confunden la amistad con paños de lágrimas, con la incondicionalidad,  como una aparente solución a sus putos traumas.


miércoles, 29 de agosto de 2012

La superficialidad del ser humano, la insoportable levedad del ser.


Todos somos iguales; sí, Igualmente irrelevantes, y si no me crees, es porque tus padres, tus amigos y no sé qué o quien, han hecho bien su papel de engañarte.
 

¿Con qué disculpas te ves a ti mismo como alguien especial y valioso?
¿Piensas que tu vida es indispensable, necesaria, trascendental?...  ¿Sí?... ¿Y eso por qué?... ¿Qué haces tú que otro no haga también, que otro no pueda realizar por ti, incluso mejor de lo que tú lo haces?

¿Acaso piensas que cuando te mueras, la rutina de la gente va a cambiar,  a empeorar de modo irremediable, piensas que no serán capaces de adaptarse a la vida sin ti?
!Pero qué engreído!
 

¿Y si ese otro que te amaba o apreciaba se mata por el dolor, por la pena, debido al cambio que dio su vida después de tu muerte, acaso piensas que esa persona que se suicida importa más que otra?
Simplemente es un muerto más para incinerar o para enterrar.
 

Acepto que habrá gente para quienes tu vida importa, es verdad, pero la cuestión es que, a los demás no les interesa lo que a esas personas que te amaban o estimaban les afecte; a nadie le importa lo que ellos  sentían o cuánto les importabas.
Tus sentimientos hacia el otro que ha muerto me son indiferentes, la vida que tu consideras esencial o necesaria, a mí no me interesa; no me duele si falleces, y viceversa.
Cuando un avión se estrella y mueren 200 personas que no eran conocidas, familiares ni amigos tuyos, entonces eso a ti no te duele, ese evento te tiene sin cuidado, no te quita el sueño, no derramas una lágrima por esos 200 muertos. 
Es algo normal...
Ese es un círculo de desinterés y de falta de relevancia que se repite en cada persona hasta el infinito, restándole valor o importancia a la vida huamana.

A ustedes no les duele ni les preocupa si mi madre se enferma o se muere de cáncer, así como tampoco me molesta ni incomoda lo que le suceda a sus madres, a sus padres, hijos o nietos, etc. 

¿Con qué intentas llenar el vacío de tu patética existencia, con el trabajo, con los hijos, con los libros, con el dinero, con el sexo, con el licor, con las drogas, con la pintura, con la escritura, con el arte, asesinando, violando, rezando? ¿Con qué supones justificar tu superflua vida?

Tal vez tu ego y vanidad se deban a que eres un cirujano, un neurólogo que salva, "supuestamente" vidas. Pero es que olvidas una cosa, ¿quién determina que esa vida salvada es relevante? 
La familia y el paciente quedarán muy agradecidos, no lo dudo, pero algún otro día si morirá y nadie podrá evitarlo. 
Y en caso de que la vida que salvas es la de un conductor borracho que atropelló y mató a alguien o si se trata de la vida asesino en serie, la de un delincuente, ¿cómo lo maneja tu ego y tu vanidad el salvar una existencia de porquería?
Además, ese asesino en serie, ese delincuente también es apreciado, querido, amado por la madre, por alguien... Así que, tus buenas obras, tus acciones positivas por las cuales te crees más indispensable, no valen más ni valen menos que las del criminal.   
El valor de una vida es algo demasiado relativo.


 




martes, 28 de agosto de 2012

!Qué viva el aborto! Quién dijo que toda vida es sagrada o que toda existencia vale la pena.



Fragmento de un cuento corto titulado “El hombre coherente”

“Lo mejor que he hecho en mi vida, es no fecundar un óvulo o fecundarlo, pero luego matarlo”


Este hombre que escribe salió de un esperma y de un óvulo, pero los dos somos enteramente opuestos.
Hubo una época en la que me dediqué a ayudar a las mujeres en su desgracia, pero la gran mayoría no lo comprendió; se dejaron cegar por los instintos paternos y me denunciaron con la Policía; afortunadamente logré huir de sus garras morales y continuar mi trabajo benéfico.
En mi gran gentileza murieron varias mujeres, aquéllas que más tardaron en corregir el error; otras se salvaron, vivieron, pero afortunadamente, sus hijos no.
Ya se deben ir haciendo a la idea de qué clase de favor le ofrecí a La Sociedad.
Demasiados cometen el error de no repudiar a las mujeres embarazadas, de cederles el asiento, de tratarlas bien, de darles privilegios, de apoyarlas.
Inevitablemente sé que también nací de una ilusa que creía cometer una obra maravillosa.
Todo es culpa de ese adiestramiento que predispone un rol maternal como algo merecedor de respeto… ¡Qué Locura!
Luego de mucho meditarlo, de planearlo, una madrugada tomé la decisión de hallar mi primera incauta; al inicio de mi travesía a favor de La Humanidad pensé abordar a una mujer bastante inflada en la calle, pero pasar desapercibido era mi segunda intención. Mi ayuda consistiría en detener el síntoma de su Demencia, no en asesinar a la Loca. Para ello investigué dónde encontrar a mujeres de uno o tres meses de gestación. Personas que no estuviesen muy encariñadas con eso.

Ayer tuve un bello sueño; algo así es lo que recuerdo:
Desperté, un miércoles, el imponente sol iluminó la rota habitación, le di la espalda al sol y huí de allí. Abandoné a su mala suerte los objetos que el sol día tras día deteriora; quema el Nochero de madera, destiñe las cortinas; el sol carcome toda situación.
 Escuché las horripilantes voces de los infantes y hurgué entre los cajones, revolví el interior en busca del Revólver calibre 38, un regalo de mi abuelo; lo vi, lo tomé con las manos, con las cuales no he construido nada bello, ningún edificio, ningún albergue para la gente pobre y desgraciada.
Estas manos que se formaron tras la unión sexual de dos víctimas del placer genital han de dañar y nunca titubearán a la hora de una falla remediar.

Empuñé el hermoso revólver, la magnífica creación que ha suprimido el contacto directo al momento de asesinar, actualmente se asesina cómodamente desde la distancia.
En otro cajón hallé las balas, se las metí al Revólver, le quité el seguro, abrí la puerta… salí a la calle donde los niños hablaban total mierda: caricaturas, superhéroes; las niñas conversaban de las estúpidas telenovelas del Canal RCN, Y CARACOL; los infantes Jugaban a la cocina, al papá y la mamá. Desde pequeñas con esa estúpida ilusión de mortificarse en madres.
Qué asco, llegan a la pubertad y anhelan un sexo que va a anularles como individuos.

Conté los niños y supe que tan sólo iba a matar seis de nueve. El resto tocará matarlos con el puñal. Me acerqué silenciosamente a ellos y a ellas; alegremente se ensuciaban los niños en la arena, las niñas peinaban y vestían sus muertas muñecas, pero en sus ridículas cabezas de energúmenas los pedazos de plástico vivían y conversaban con ellas.
Los saludé y no se asustaron aunque mi voz fuese ronca. No teman—les dije: Acérquense, agregué y se acercaron. Les mostré la cámara fotográfica y les sugerí que posaran para una linda foto. Es para una revista infantil. Van a salir en la portada—dije, y sus sonrisas mostraron.
 Miraron mi agradable rostro, los ojos que inspiran confianza; bueno, por lo menos la genética me dio un rostro con el que engaño al mundo entero. Vieron fijamente mis ojos claros, la piel sin cicatrices, la tez blanca y dejaron de sentirse amenazados.
Se sentaron juntos los niños y las niñas. Mientras preparaba el flash ellos hacían muecas, gestos supuestamente graciosos, se empujaban entre ellos de un lado a otro del tronco donde se sentaron. ¡Quietos! –Dije. Se acomodaron inmediatamente, de menor a mayor, por altura, así como les enseñan en la escuela.
Escuela que mañana va a estar de luto y mamás histéricas… tal vez los observe con el telescopio.
Esta va a ser su última sonrisa, montón de mocosos—Pensé antes de tomar la fotografía. Luego disparé, aproveché que el flash los cegó; disparo tras disparo tomé más fotos, cada foto, un fogonazo de mi Revólver calibre 38 que destrozaba sus endebles cuerpos en desarrollo. Vi la sangre manchar sus camisas, los vi caer con una expresión en el rostro de quien no entiende lo que le ha sucedido… un absurdo cuestionamiento: ¿por qué me ha sucedido esto?
Los pájaros de sus nidos huyeron, los latidos de corazones se detuvieron… los tres que todavía vivían se quedaron pasmados, con las manos cubriéndose las cabezas, sin llorar, asustados por el impacto.

Cada foto, un recuerdo para la Historia, evidencias de mi yo real... retratos de sus muertes tempranas. Después de dispararles, los niños rodaron sobre sí mismos, cayeron bruscamente, se tropezaron, sangraron, y leves lamentos resonaron en mis oídos; quedé lleno de entusiasmado por el sonido de la pólvora. Saqué del bolsillo del pantalón la navaja, me acerqué a una niña, levanté su cuello y le corté la garganta, rápidamente hice lo mismo con los dos restantes.
Esa niña que maté, iba ser bonita cuando grande, pero, ¿qué importa eso?
La belleza no le salvó la vida, ni le dio privilegios a la hora de morir a manos mías.

Escapé de allí con suma facilidad, nadie vigilaba a los niños.
Mi Obra, mis fotos. Algún día muchos las verán y se emocionarán, no se asquearán de ver esos niños muertos. Una de tantas imágenes trágicas de la violencia. Sólo para mí adquieren el valor original. Para los demás no significa lo mismo, porque cuando las vean, no verán a nadie conocido, no sufrirán por el niño muerto. No era su hijo y por ello no sufren. Vamos a la Guerra, llévate una cámara de video para mostrarles a los Noticieros, nos haremos ricos con su Amarillismo. Mira cuántas bombas explotan en Irak, ve cómo iluminan la ciudad, es un gran espectáculo, es un momento Histórico, vívelo con los ojos de un testigo en La Historia actual. Dentro de unos años saldrá en las enciclopedias lo que tú ahora ves en vivo y en Directo gracias a La Cadena CNN. ¿Qué importa un muerto retratado, convertido en Historia? ¿A quién le duele ver los cuerpos desnudos de judíos en 1.945? Ni a ti ni a mí, pues no somos judíos ni es lógico que nos preocupen los desconocidos.
No digan—Qué lástima de esos pobres bebés—cuando en realidad es mentira. Decenas de niños mueren al día y nadie lo impide.

Ninguna matanza basta para agotar al Mundo. Siempre nacen más y más. La solución no es matar a los que ya han nacido. De eso me di cuenta después, y decidí ir a la Fuente del problema. La mujer embarazada. Repugnante nuevo ser.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Se acerca septiembre, el mes del amor y la amistad, pues conmigo no cuenten para esa estupidez




Y justo cuando creí tener los ánimos y las ganas requeridas para hablar con una mujer y verme envuelto en esas fastidiosas situaciones donde por conveniencia debo actuar bien, tratar con meloserías a la mujer, darle abrazos, besos en la mejilla, en el cuello, decirle palabras tiernas y lo más típicas y estereotipadas que haya, hacer constantemente llamadas para denotar un interés en realidad inexistente y en general, cuando supuse que estaba dispuesto a fingir cariño y así engañar a una nueva mujer del mundo, resulta que por suerte, recordé que se acerca septiembre, el mes en que en Colombia se celebra el día de “El Amor y la Amistad”, entonces de inmediato, paré en seco cualquier posible entusiasmo que me llevara a cometer semejante error de relacionarme con alguien física o sentimentalmente en estos días tan cercanos al exigente y patético mes de septiembre … ¡Gracias, memoria mía por salvarme de ello!
Ni por el putas, ni loco, ni que yo fuera millonario o un tipo normal para caer en la trampa de obsequiar peluches, ositos de peluche, dulces, flores, chocolates, cenas románticas, tarjetas con mensajes cursis, relojes, collares, anillos, etc.
Yo carezco de dulzura, soy detallista, pero para ver los errores, para recordar las faltas, para exponer las porquerías de la gente y las mías.
Yo no voy a estresarme por falta de plata, de originalidad y de ternura necesarias para satisfacer a otra persona, en especial del género femenino.


Yo le veo más problemas que beneficios a un noviazgo. Me he dado cuenta de que no soy envidioso. Y creo que mucha gente anhela tener novio o novia por envidia, es decir, desean esa aparente felicidad que ven en las demás parejas y luego piensan que en compañía de otro, igualmente se sentirán felices, plenos, satisfechos, bien, problema de ustedes, pero eso no es lo que opino respecto a ese tema.
 
Conmigo no cuenten para celebrar el dia del amor y la amistad, así no le doy oportunidades al Marrano azul de aparecer.

sábado, 28 de julio de 2012

La religión es mala. La religión es represión





Según lo veo yo, mientras más limpio y metódico se haya vestido el pastor y sus ovejas, mientras más se bañan en perfume, simplemente más porquería es la que intentan ocultar.
 ¡Ay, no, tan decentes que se ven con esa ropa, con esas camisas azules, de cuello firme, de traje y corbata!
El pastor de tu culto, arrea las bestias, qué risa me das, tú eres el animal complaciente.
Esos hombres y mujeres que pertenecen al culto se disfrazan de pulcritud y no comprenden que nada es más putrefacto que un puritano. Los veo como a un enfermo de sífilis, de tuberculosis, que se maquilla para que no descubran en su rostro demacrado la enfermedad que lo habita. Por muy bonito que sea el calzón con que se tapa el miembro, eso no evita que la purulencia le salga verde.
Mientras más larga la falda, mucho más amplia la lujuria debajo de ellas.
El cinturón de castidad mental que les imponen demuestra cuánto control requieren para no caer en tentaciones. No se embriagan no consumen drogas por miedo a desinhibirse y no lo hacen por fuerza de voluntad, es por temor a que les guste lo que llaman la vida decadente. Su debilidad les indica que es mejor no probar.
Yo me embriagó, pero no me descontrolo ni termino desnudo, no me desequilibro, no dejo de ser él yo coherente y recto que conocen, pero cuando un intento de puritano se embriagan, éste pierde la cordura y muestra quién es en realidad.
Fuerte es quién borracho realiza acciones de las que luego no se arrepiente o que no modifica su comportamiento por el alcohol. Al contrario, ya me los imagino, a los súper fanáticos en estado de ebriedad, mostrando sus pasiones ocultas, sus odios reprimidos, sus perversiones nunca admitidas, su vulgaridad escondida.
Luego se dan azotes por lo arrepentidos que quedan por las pecaminosas cosas que hicieron. ¿Qué castigo temerán?
No se drogan o embriagan por que se dirán a sí mismos: si me embriagó, de pronto me lanzo encima de mi compañera, la invito a un baño y allí empiezo a manosearla debajo de la larga falda.
Si me embriagó, pensarán los evangélicos, los testigos de Jehová, seguramente le doy rienda suelta a mi desprecio por la gente y demuestro todo lo que reprimo; me embriago y los insulto... me emborracho y me vuelvo un desastre, un ladrón...
me vuelvo un indiscreto, un grosero, un libertino. Ella se toma las copas de ron o de vino y se le suben los calores, le arde la entrepierna con licor; se pone frenética y su cuerpo se vuelve accesible al roce de las manos y persigue que un pene la penetre antes del matrimonio.
Si los puritanos se emborracharan verían la vida con menos complique, más liberalmente, menos cohibida, exenta de estúpidas reglas.
Si ellos, los fanáticos religiosos, promueven la castidad, la verdad, la humildad, y sobre todo, el no al sexo prematrimonial, no a la infidelidad, no a las bebidas alcohólicas, pues, sinceramente, me declaró en contra de ellos. Rechazo sus principios, me niego a vivir en un mundo sin sexo, sin traiciones, sin mentiras, sin arrogancia, sin guerras, sin licor, sin cervezas.
No, no me interesa ser humilde, o arrodillarme ni sentirme culpable, creer que soy poca cosa en mi condición de ser humano en comparación con un dios; no aspiro a la perfección, no busco una luz ni un camino, no voy a entregar mi vida, no pondré mi vida en las manos de su señor cristo, no deseo recurrir a una fe, a una religión, a una secta para que supuestamente mi existencia cambie.
Los creyentes usan su fanatismo como si de un club social se tratara, ellos, dizque son lo mejor de lo mejor. La raza que sobrevivirá al diluvio, quienes no arderán en los ríos de fuego, los que jugarán golf en los campos Elíseos. El resto, los ateos y no practicantes no entraremos a tan afamado y exclusivo club.
De Cristo se podría decir que su egoísmo es inmenso, dicen que él es el único que abre la puerta, el único que es el camino. ¿Qué pasó, entonces, con los que existieron y murieron antes de Cristo? ¿Qué ocurre con los que creen en Mahoma, en Confucio, en buda, etc.?
¿Esa parte de la humanidad se va las catacumbas, a los infiernos, al limbo, adónde?
¿Qué ocurrió si sus almas o su cuerpo murieron antes de que existiera un Jesús que asegura, según la biblia, la entrada a los cielos?

Mi alegría será inmensa cuando razonen y sepan que ninguno de ellos es el camino al paraíso, que no hay que salvar el alma ni preocuparse por la reencarnación, ni la escala evolutiva espiritual, etc. ¿Cuándo van a aceptar que no es posible ni necesario hallar la perfección, que no hay un cielo ni un nirvana?
Hasta los griegos, los egipcios sostenían esas ideas locas de un mundo mejorado, de una vida después de la muerte. Muy bueno, construyeron las pirámides, pero igualmente creyeron en lo superior, en los dioses, en los mitos.
El animismo ya se superó, pero cuándo se superará lo que ahora creen en con tanta fe y seguridad de no estar en lo incorrecto.
Los mayas, los incas vivieron en el engaño, endiosaron a las estrellas, al firmamento, a los simples planetas, y ahora nosotros sabemos su error.
Mataron vírgenes, sacrificaron animales y personas, creían en el inframundo, etc. Suponían aplacar con ritos la ira de sus dioses, en la actualidad descartamos todo esto, lo tratamos como un mito y me cuestiono, ¿cuándo resultará que cada uno de sus ritos cristianos será visto del mismo modo como miramos el hecho de lanzar gente al volcán con la intención de calmarlo? ¿Cuando el catolicismo se llamará leyenda y no una verdad?

Otro caso de locura religiosa ocurre en la India donde las personas consideran al río Ganges, un lugar sagrado, pero en realidad es un río repleto de muertos mal quemados, de cadáveres putrefactos, de suciedad, de bacterias, pero los Hindúes no lo ven de este modo, para ellos el río posee propiedades curativas y otras mentiras.

Un creyente repleto de fe no protesta contra ninguna enfermedad, pues, lo que ocurre es parte del plan de Dios en el que confía ciegamente. Sufre hasta llegar al punto de rechazar la medicina, no van al médico por qué ir a un hospital o tomar medicina es ir en contra del Dios que lo enferma. El buen creyente no protestará cuando a su madre le dé cáncer, cuando su padre muera. Todo hace parte de la voluntad de su Dios.
Cualquier clase de desgracia pertenece a la divina voluntad, ¿usted comparte esta idea?
Si es así, qué asco. Entonces, desde esa perspectiva, un súper creyente aplaude un terremoto, o un resultado catastrófico. Si el desastre ocurre por voluntad de Dios, ¿debo aceptarlo?... ¿También debo considerar buena a la persona que apuñala a mi madre, siendo de este modo el asesino un instrumento de la voluntad divina?

 Pongamos un ejemplo: una persona se dispone a matar, va por la calle distraído, tanto, que estuvo a punto de que lo atropellaran, pero otro transeúnte lo salvó, sin saber que su buena acción permite ahora que el hombre cumpla con su plan, el cual era, ir a matar a unas personas en un restaurante.
El buen smaritano impide el atropellamiento, pero no los posteriores homicidios. Indirectamente colaboró con la muerte de esas personas del restaurante. No lo olvidez, una buena obra, no siempre es la adecuada.


(Imágenes del Río Ganges en India) 





viernes, 13 de julio de 2012

Carta a mi novia imaginaria





Mujer, no quiero que tus sonrisas y lágrimas dependan de mí; no quiero que te humilles ni que te comportes como una idiota cuando estés a mi lado; me agradarías más si conmigo estás porque te da la gana, y no porque crees que me necesites para vivir feliz o menos aburrida. Me gustaría que mi presencia te haga falta máximo tres veces a la semana, pues de esa manera cada uno puede vivir la vida a su manera, con tiempo para sí mismo, sin estúpidas dependencias, costumbres y rutinas.
No me importa ni interesa que te sientas protegida a mi lado; ni que yo fuera un seguro de vida o un chaleco antibalas y si en la calle empiezan a repartir bala, ni crea que con mi cuerpo voy a protegerla de las balas; mejor corra y escóndase, pero de mí no espere nada heroico. Ni que yo fuera superman.
No tienes que quererme, amarme para besarme y desnudarte, a otro perro con esas mentiras.
¿Obsequios? Pero por supuesto que te los doy si antes o luego me muestras las tetas.
Cariño, no me abraces tanto tiempo, unos treinta segundos son suficientes para consolarte, ¿o es que con tus senos buscas excitarme?
Y cuando vamos a salir, a vernos un rato, ¿Y por qué carajo te maquillas tanto, por qué tardas tanto en escoger una simple ropa? Deja de ser tan insegura.
Deja de molestar si de tu cambio de cabello no hablo y eso de que debo reiterar que eres bonita a cada rato para sentirte bien contigo misma, es muy harto. Y en vez de quejarte porque no he llamado, pues llama tú y no seas tan creída, malparida.
Tú no eres la mejor mujer de mi vida ni la primera ni la última, abandona esa ridícula fantasía.
No me intentes convencer de formar familia, de vivir juntos o casarnos. Recuerda que tus padres me importan un culo hediondo, entonces evita reuniones o paseos con tu familia.
Y si de casualidad siente que se está enamorando, no olvide que soy una porquería al que no le gustan esas patéticas sensiblerías.
Tenga muy en claro que únicamente nos besamos, tenemos sexo, conversamos, reímos juntos y disfrutamos del momento; esta relación no es para llenar vacios, reparar traumas o causar heridas. 

Soy una experiencia más de tu vida y no medicina que calma tu dolor. 

martes, 10 de julio de 2012

El poema del ebrio, patético y fracasado

Jeff Albertson


Miseria que mata, miseria que detiene los ensueños, ponme en un avión a punto de estallar, o lánzame al olvido.
Conformismo y delirantes esperanzas, Mata de una vez las desilusiones, con licor o con drogas, Pero mátalas, envíalas de regreso a la mierda.
Rompe la copa, bebe directo de la botella, y lánzate por las escaleras.
La fe te conduce a muchos lugares, tal vez a los peores.
 
Un respiro necesario para olvidar el dolor en mi vida. No soporto más las cadenas alrededor del cuello; somos los débiles que raspamos la hoja y luego la fumamos.
Dame más licor, dame más alcohol, ponme de rodillas, dolor, ponme de rodillas, vida.
Amigo, tírame la cuerda, sálvame de este inmenso dolor con un poco de Licor.
Soy tan frágil, soy tan estresado sin justificación.
Escucha mi garganta arder, oye mis huesos quebrarse.
Duerme, descansa, muere, camina, detente, compra una botella, ríe, exclama la estupidez, y no te sorprendas.
Hace muchos años era un joven tranquilo y sin sorpresas. Malditas sorpresas, malditas sorpresas.
Pena, penumbra, el faro se ha apagado. Cuando el barco se estrelle, no te sorprendas.
Por favor, calla, habla, protesta, calla, y bebe de la botella.
No te sorprendas de que no haya solución.
Toca las campanas en busca de ayuda. En vano toca las campanas.
Cuando la vida se acaba, échale tierra a tus deseos.
No sé para qué salir a una calle atosigante, donde los niños felices ocupan mi lugar, donde ya no puedo liberar mi tristeza.
Un aspirante a radical ocupa mi Silla. Un farsante, los hippies ocupan mi esquina de ebria salvación.
La torpeza habitual, las palabras inapropiadas, las imaginarias mañanas soleadas.
Siempre huyendo, nunca afrontando las consecuencias. ¿Qué es esto, qué es esto?
 
Contra la pared, contra la purificación.
Recuerda, pequeño inservible, recuerda lo que no eres capaz de hacer, nunca olvides tus fracasos. Cerdo inepto, recuerda los fracasos; Basta de volver a intentarlo,
Ríndete, tira la toalla, cae de la nube de orina amarrilla y despierta.
Llueve y se mojan mis ojos. Llueve y llueve sin escampar en mi corazón.
Desde una gran altura volveré a caer. Volver a caer, tan alto como la lluvia.
Roto, podrido, inútil, resquebrajado el cascarón que me protegía.
Por una honda pena, por una cueva, en la selva me pierdo, en los pensamientos me pierdo, y grito para que las paredes me oigan.
El viento se lleva mis esperanzas, y testifico ante un jurado que solamente sabe declararme culpable.
Culpable de todo, todo para derrotarme. Cada uno de ellos para aplastarme.
Tú puedes conseguirlo, pero no yo puedo. Cada cosa un estorbo, cada uno un delirio de oportunidades irrealizables. Cada uno en el error.
No cambies el tema, no huyas, dame la cara, restriégame la ineptitud de mis acciones.
Un perro llega para morderme, un castor morderá mis piernas.
El ruido, la calma, el vigilante, el ladrón.
El triunfador, el estancado. Los límites inventados.
Las recolectas de dinero, las caminatas hacia la licorera. La fila en la licorera, el producto tan anhelado. El futuro borracho sin memoria.
El ebrio que habla, el ebrio que se enceguece con las feas. El tropiezo, la mano en la nalga ajena, la golpiza.
 
Dime cuándo voy a morir, dime cuándo voy a vivir en serio, dime cuándo iré a ver las cataratas del Niágara, por ejemplo.
Para derramar las lágrimas, tan sólo es necesario recordar a agosto. Para llorar, tan sólo es preciso recordar.
Salta de tu asiento tranquilo, regresa a la época de la depresión, y huye del sol.
 
Ella piensa de nuevo en mí. Un fugaz recuerdo, una sonrisa, una carcajada en blanco y negro.
Lo único que vi fue tu rechazo, lo único que recibí fue tu maltrato. Y el miedo me pone a temblar como un niño en invierno.
No te involucres conmigo, tristeza de la mierda. Hoy no estoy de ánimos para tus mentiras, aunque tampoco mañana.
Y en mi mente permanece un bello recuerdo, Pero en los oídos hay un deseo de no escuchar tu voz.
No tienes nada que decir, nada bueno, y por ello es que no soporto oír tu voz.
Nada para decirme, nada para hacer, todo para gritarme. Sin embargo, No dejes de respirar, en un suspiro di que me amas; no dejes de suspirar, aunque supongo que este es el final de la inocencia, el comienzo de mi decadencia.
Hay una queja, una molestia fuera de lugar, y cuando me embriago no recuerdo cuál es. Por ello es que vivo así. Ebrio para no pensar tanto, ebrio, si señor.
Cartas escritas que me ridiculizan, nunca les debí enviar.
No volveré a palpar el cariño que me enamoró de ti. Y me desvanezco, otra vez.
El teléfono, esta máquina se niega a comunicarnos. ¿Y por qué me sorprende, si tú eres el Silencio y yo la obsesión?
Me desvanezco otra vez, y me esfumo otra vez.
Un cigarrillo que no compartimos, un amor que no compartimos, un trago que no bebimos, unos besos que no repetimos. Unos ojos para no olvidar.
Y me desvanezco otra vez. Ya van saliendo las lágrimas y es el licor quien me ayuda a despertar.
Érase una vez, unos meses maravillosos, pero finitos. Tú eras tan hermosa, tú estabas cerca de mis mejillas.
Grandes ojos que bloquearon mi razonar. A veces tan directa, y otras veces, más fría que la muerte. Nunca jamás una nueva oportunidad.
La tragedia es diminuta, pero aún así, me acongoja, pues nunca cambiarás.  Y mamá ignora la razón de tanto licor. No lo ve, no se da cuenta del peso en mis hombros.
Cocina, y cocina sin mirarme a los ojos llorosos.
 
Díganme por cuánto tiempo dolerá…

Monotonía, mediocridad, licor en la choza de Marco Fidel Suárez




Una vida sin etapas, una chocante igualdad, un vegetar en círculos y un devenir irrealizable. Los matices de mis ilusiones no se profundizan, estoy en la rueda que gira sin avanzar, doy vueltas y me mareo en esa constante improductividad sabrosa como una copa de Ron. Feliz e infeliz en la semana que transcurre como se ha planeado mediocremente. El sábado salgo, compro Licor, me siento en los rincones habituales, me embriago, de pronto hablo con un compañero de decadencia, orino en el billar de La Avenida Suárez, y al domingo, la satisfactoria resaca, el hambre, el desayuno, el agua helada, más espectacular que en otros días. Los pensamientos de intoxicado, los planes de intoxicado, los impulsos de intoxicado. Y el lunes es la lastimosa muerte de ese gran placer que poco dura.  Ni me destruyo, lo que de algo serviría, ni me embriago las horas o los días necesarios para sublimarme. Si por beber me muero, tómalo como un triunfo, pero como no me alcanza para llegar a esas instancias fúnebres, hasta en la bebida fracasaré.
En las calles de la indolencia donde una botella de Licor te convierte en el más grande. En las calles de un Bello degradante me adapto. En los oscuros muros donde me dispongo a caer borracho, allí es mi lugar en el universo de las complacencias mundanas.
He llegado al punto donde ya no sé ni sumar la cantidad de las erráticas ensoñaciones, tan abundantes y variadas que, jamás sacaré el resultado exacto o las consecuencias.
 
Una esquina con vómitos ambulantes, mucho excremento envuelto en una bolsa llamada cuerpo. Un rincón tuyo sediento de una mano, una garganta fétida, caliente por el Licor.
Una serpiente en el interior, consumiendo, atragantándose con el bocado alimenticio, una glándula deficiente que mata, un retorcijón estomacal, culpa del licor sin almorzar.
Una falda para domesticar una bestia llamada hombre, un teléfono para mentir con mayor facilidad, un minuto para que se abracen borrachos, los patéticos decembrinos.
Si dos más dos no fuesen cuatro yo no hubiera perdido el rato en ese examen.
Dame un premio por una loca teoría, recompensa lo despreciable con muchas botellas de licor. La amistad es lo menos difícil de obtener, sólo basta el cotidiano aburrimiento para que cualesquier par de imbéciles se unan y presuman llevarse bien. Lo que yo uso para rodearme de pegajosos es un vicio, un cigarrillo, marihuana o licor.
Gris la calle, gris la sinfonía, petulante el asesor de una orgía, desmedido el cretino que se robó los últimos dos tragos. El agua cae y me quejo, el agua no cae y un montón de negros se mueren de sed y hambre.
Una cortina que impida ser descubierto en mis obscenidades, una cortina oscura que no dé oportunidad a los mirones de verme arrinconando a las niñas que acceden a visitarme.
Dos ojos y una boca bastan para engatusarlas, y no grite, pues no hay nadie en casa que evita dejarla de ropa escasa.

La mujer sale del Cajero Automático con tres billetes guardados en el bolsillo hasta que un cuchillo le enfría el rinconcito prohibido: esto es un atraco, desembuche el dinero.

Mucha paloma de la paz vuela cagando el Mundo. Tres marranos, el que construyó la casa de ladrillo es un cerdo político, y como los otros dos marranos no lo son, tan sólo se ganan el sueldo mínimo, entonces llegó el Lobo de los impuestos y los dejó sin casa... jajjajajajja....

Un horno es el destino del que no contribuye con los gusanos de la materia en descomposición.
Las frutas se pudren, pero se fermentan y mezcladas con agua uno se embriaga, pero la vida es tan porquería que ni estando podrida sirve para hacer una embriagante bebida con su porquería.
No te sorprendas cuando el meteoro traspase la atmósfera y destruya la vida tuya.


La sociedad virulenta, indispuesta cada que ayuda pido. Un coro de horrendos niños grita, una maestra vestida de blanco, tarde se da cuenta de que hoy le venía la chica de rojo en la entrepierna y el homo fóbico no desea llegar a viejo para que no le revisen la próstata.

Las prohibiciones morales son el instrumento del mal. Cuanto más lo rechazan las mujeres, él más perverso se vuelve, así que, acepta sus propuestas carnales antes de que se desquite con su hija en casa.
Es viernes para el que se pierde gastando un billete verde. Viernes cultural para orinar ebrio un mural. Gracias, señor ex presidente por vivir en una Choza donde todos podemos embriagarnos y fumar, gracias por vivir en esa choza que con el transcurrir de los años ahora todos orinamos.   

sábado, 30 de junio de 2012

Anatomía de la Ramera azul y el Marrano azul

Anatomía de la Ramera y el Marrano azul


El marrano azul ha vuelto a dar la cara, dispuesto a burlarse de mis fracasos. Junto a él hay una botella de licor y únicamente el marrano azul puede beberla.
El marrano azul es de contextura delgada, se le ven las costillas, es ojeroso, con el vello facial de tres días, con los dientes amarrillos por fumar cigarrillos sin filtro; tiene las pezuñas sucias, el trasero maloliente y peludo.
Imagínate al marrano azul patas arriba, riendo a carcajadas cuando me ve melancólico. El azul de su piel no es oscuro, es desteñido, aunque brilla en la oscuridad para dejarme en claro que allí está, al lado de mi cama donde reposo mi cansado cuerpo. El marrano azul fluorescente es testigo de mis tristezas, su presencia se activa cuando algo sale mal.  Desde los aires me ve tropezar y sus ojos claros se iluminan y esboza una macabra sonrisa. El marrano azul a veces me muerde una pierna para que no lo olvide y cuando las cosas van realmente mal es cuando aparecen juntos Mambrú, que se fue a la guerra, qué dolor qué dolor, qué pena… y el marrano azul.
Dime, Marrano azul, ¿te comerás mi carne cuando muera?
Recuerda que si el marrano azul se cansa o se enferma todavía queda su hermana, la hedionda Ramera azul con su mirada maliciosa.
No olvido a la Ramera azul que engendra el caos, que fecunda la agonía, que aborta los posibles logros, los posibles triunfos los llena de menstruación. La ramera azul expulsa en un asqueroso baño todo lo bueno que de mí podría haber salido.
Hola, Ramera azul, llena eres de desgracia,, inmunda tú eres entre todas las mujeres e imperfecto es el fruto que vomitas por tu arrugada vagina.
¡Oh, ramera azul, por qué te recuestas en el lodo y dejas que el marrano con su azul erección te penetre el culo sin lubricación!
Ah, ya lo entiendo, ramera azul, es que en el fondo añoras tener un hijo de la mierda, con mierda azul acompañada de moscas azules que sobrevuelan y se saborean tu fruto de excremento humano.

!No, Ramera, no te dejes embarazar del marrano azul! !No, por favor, hijos míos, no quiero ser abuelo!
Ustedes son el fruto de mis errores y debo vivir con su presencia, pero, por favor, no extiendan el horror sobre el resto del mundo.
!Oh, marrano azul, segundo hijo mío, rechaza la sexualidad de tu hermana mayor que es tan perra!
!Oye, Ramera azul, deja de andar por la casa sin ropa, ya sé que te gusta ver al marrano azul agarrando con las pezuñas su miembro erecto, pero corremos el  riesgo de engendrar más esperpentos!
!No, hija mía, no abras la boca frente a su miembro, no te tragues su semen de cerdo!


La ramera es de piel azul, ojerosa también, sufre de acné, tiene pintados los párpados y los labios de un rojo intenso; por sucia y descuidada se ha quedado sin un par de dientes delanteros. Usa un vestido, una minifalda de color verde raído y roto. Y no usa ropa interior porque le gusta dar con su culo un espectá-culo.
Tu rostro y espalda repletas de acné me recuerda la última vez que sangre defequé.
Su peludo peñasco da asco, sus pezones los tiene mordisqueados y con pelos, su ombligo es más oscuro y sucio que un río, ¿con cuántos marranos has tenido un trío?
Ramera azul, ¿quién te ha cortado tan mal el cabello? Estás rapada por un lado, el color de tu cabello es asqueroso, teñida de cuatro colores: verde flema, púrpura, amarillo pollito y café defecación. 


Fue en el año de 1. 999 que ambos nacieron; a la Ramera y al Marrano azul los cuales creé con mis tristezas, llanto y fracasos.
En esa época donde nos engañamos con el entusiasmo y las cosas aparentemente positivas ellos se alejan un poco de mi costado, pero jamás falta el día de su triunfal regreso, justo cuando estoy descuidado y un tanto alegre entonces llegan y orinan sobre mi pecho.

Mi marrano y mi Ramera azules por la manera en que los concebí, abortarlos se me hizo imposible; su alimento fue y es mi infructífero devenir que no se puede suprimir. 

viernes, 8 de junio de 2012

Indiferencia hacia la naturaleza y los los otros animales



Los amaneceres, los ocasos,  esos rayos tibios de sol en las mañanas, pájaros sobre los árboles, cantando en el nido, la naturaleza, el verdor, las vacas, las coloridas flores, lo silvestre, las llanuras o los nevados, estrellas luminosas, los arco iris, la luna, supuestamente romántica... pues nada de esto me satisface ni conmueve ni emociona como por arte de magia.
Si estoy sentado en el parque más hermoso de América o caminando por la orilla del Sena en París, ¿no estoy en mi derecho de sentirme aburrido? ¿Tengo que sentirme feliz frente a un paisaje?
Sinceramente, ¿qué más da que se mueran las jirafas, los elefantes, los hipopótamos, un perro, un gato, un toro, el oso de anteojos... y cada especie de animales en vía de extinción? ¿En qué afecta mi felicidad que se extinga el cóndor de los Andes si su supervivencia no me genera alegrías como si lo hace el licor? ¿Por qué habría de molestarme su Muerte?

Yo no voy a llorar por la muerte de un perro ni por otras especies; tal vez me preocupe la cantidad que haya porque mi alimento proviene de ellos, pero nada más.
Es mejor establecer una relación de utilidad y no sentimental. 

Para defender y para interesarme en sus vidas me queda la especie humana. Esa con la cual puedo compartir cosas, comunicarme, relacionarme coherentemente, etc. 


Escribo lo siguiente porque creo que el cuidado del medio ambiente y el estar en contra el maltrato animal se ha puesto de moda. Es la nueva onda, la tendencia nueva que hay que seguir para no quedarse atrás, para no parecer un retrógrada, un inadaptado, un desalmado... en fin, otro estilo de vida para encajar, para sentirse identificados, en contacto con la naturaleza y los animales... bla, bla, bla.

Yo no maltrato animales, solamente estoy harto de su obsesión con las demás especies, cansado de sus contínuas protestas, hastiado de su típico discurso anti-taurino y su siempre alegría cuando un ser humano es atacado, herido o muerto en específicas situaciones. (Toreo, corralejas, etc).


sábado, 26 de mayo de 2012

La familia, ¿la base de qué tipo de sociedad?



«Familia»

Es irremediable, siempre me alejaré de las familias, pues lo más común es que aquéllos que son papá y mamá, tías, abuelos y demás miembros odien el libertinaje, la mentalidad abierta, el rechazo a los convencionalismos, mi no problema con las drogas, alcohol y el el sexo...
La típica familia rechaza el homosexualismo, la infidelidad, el sexo sin ataduras, el aborto, las medidas anticonceptivas radicales; no les gusta un amigo que apoya o cree en el ateísmo ni una persona a la que no le interesa formar un hogar.
Las familias típicas quieren que uno viva esa rutina llamada hogar, con amor y respeto en vez de rechazo y aburrimiento.
No me gusta lo que debo hacer para que los padres de familia me miren con buenos ojos: No consumir licor, tener que  madrugar o trasnochar en un trabajo, agotarme, destruirme, olvidarme de mí mismo y actuar así contra sí mismo por amor y responsabilidad con la familia; eso es quedar en tercer o cuarto plano de importancia respecto a mi mujer e hijos... qué asco y luego, ir por la vida orgulloso de ese sacrificio que, según la mayoría, es sagrado.
Más bien dicho, las cosas que conlleva una familia es la maldición, un círculo existencial inquebrantable para encajar o ser parte de esa sociedad que se equivoca a la hora de criticar al soltero, al hombre o la mujer sin hijos ni tantos apegos.
Se lo ve con tristeza al hombre solitario, a la mujer se le llama fracasada o beata, solterona u otros términos despectivos.
Pero yo pienso que es más feliz el hombre exento de esas locas cargas, de esas obligaciones. Es más por necesidad patológica que un hijo sea en verdad agradable. Esa falta de amor en sí mismo es llenada por lo que él considera “su hogar”.

Si no cumplo con esos requisitos sociales suponen que fracasé, que desperdicié la vida, bla, bla, bla. 
¿Cómo añorar hijos si se opina que la gente es una porquería?
Yo no quiero contribuir a traer más suciedad, a crear más mentirosos, más asesinos, más estafadores.  Así que, un hijo menos, un posible asesino no nacido. No es negativismo, es el mundo abierto de las nefastas posibilidades que no me interesa abrir.
La mayoría tiene los ojos cerrados, no quieren aceptar que el que mata, el que roba, el que engaña, el que lastima es hijo de alguien más, de una persona que se evitó mi pensamiento sobre el aborto o que simplemente no le preocupa la humanidad.

La mejor manera de salvar a la sociedad es no creando más humanos.
Un embarazo es igual o muy similar a diseñar y construir un rifle. Ese cuerpo que va a salir del útero herirá, causará daño, pondra una bomba.
 Hay que ir reduciendo las bocas que embaucan, las bocas que mienten, las manos que ahorcan, las manos que disparan. Dizque la sagrada familia, de una familia sale el delincuente, el deshonesto, el que genera sufrimiento, etc.

Los siempre positivos no lo verán nunca así.

El Malo de la película, según sus ideales


"Supuestamente el Malo"

La conocí un tiempo atrás, nos caímos bien, pero alguien la convenció de que fuese a ese lugar repleto de puritanos y allá los gusanos se comieron su cerebro, le arrebataron la libertad, la pusieron en mi contra, le dijeron que yo era el malo, el destructivo, el inmoral, quien la llevaría por el camino de la perdición en vez del camino del señor.
Busqué que no me la arrebataran de los brazos, le expliqué mi libertad, las cosas que me hacían ver como un hombre inmoral, perdido, sin rumbo, rebelde, por lo que era objeto de sus ataques, pero de poco sirvió, era muy tarde, en ese momento ya era el enemigo, la fuerza negativa que la alejaba de la búsqueda de perfección, de lo espiritual; yo era quien la acercaba a las tentaciones carnales, al licor, a la pasión, la desnudes, el desenfreno, nada de culpas, a calles oscuras, a una vida de exigencias y reglas al mínimo.
La convencieron, la volvieron un manso cordero, y aunque ella no intentó cambiarme, desde el principio le dije que unirme a eso, a ellos, era un insulto a mis ideales, a mis preceptos, a mi inteligencia y coherencia, así que, para no perderme a mí mismo, la dejé marcharse y que dejara de fastidiarme con sus locuras religiosas.

Las aves de rapiña bien vestidas la consumieron por dentro y su luz fue decayendo por la ignorancia enmascarada de inspiración divina.
Para los cristianos, evangélicos, o lo que sea, yo soy la manifestación de todo lo que rechazan.
Supe desde el primer instante que si ella los escuchaba, iba, inevitablemente, a verme como alguien no conveniente, como la causa de sus errores, la incitación al pecado.
La manera en que yo pienso y actúo, es incompatible con sus reglas, con sus prohibiciones; así que creo que el único lugar donde a veces encajo es en el de los viciosos.

martes, 15 de mayo de 2012

No somos lo que leemos, no somos la música que escuchamos ni lo que escribimos


No soy lo que escribo, no soy las cosas que veo, ni la música que escucho ni los libros que he leído.
Esta generalización me desagrada, pues supone, sin bases suficientes que, la música, la televisión y la lectura mejoran o empeoran el comportamiento de la gente. Pero eso es muy relativo, por ejemplo, sabemos que cinco mil personas leyeron el mismo libro y escuchan la misma agrupación musical y no por eso esas cinco mil personas van a ser iguales o parecidas. En el colegio, en la secundaria, en la universidad las personas leyeron el mismo tipo de libros y esto no los convierte en la misma clase de seres humanos.
Yo no soy lo que escribo, las ideas que plasmo en el papel, en un documento de Word, en Internet.
Yo escribo con una intencionalidad, con un propósito, no escribo por falta de amor, por despecho ni por accidente ni como una simple catarsis, mis escritos están planeados, modificados, hechos a conciencia.
Las cosas feas o bonitas que diga en mis escritos no me clasifican, no determinan quién soy ni cómo soy en la vida cotidiana, es una literaturización, pero no es mi vida ni mi ser entero.
Stéphen King no es un monstruo, no es lo que escribe. Un guionista de cine o televisión no es como la película o serie de TV que produce. los creadores de SAW en su vida diaria no son unos sádicos. El que recoge la basura no es una persona sucia, malvada, ignorante ni asquerosa. En fin, no confundas una cuestión con otra. 
 
Los libros leídos, la música escuchada no influye de igual modo a todos; un libro no tiene el mismo significado para ti y para los demás.
Leí a Marx, pero no soy de Izquierda, leí la Biblia y no soy cristiano, escucho Heavy Metal, pero no soy Rockero.
La gente es “aparentemente” distinta y les gustan las mismas cosas, así que, clasificar a la gente por lo que leen o escuchan es una observación muy minúscula, muy facilista. Es irse por el lado que les conviene, para poder criticar un género musical que no les agrada y entonces encuentran relación entre violencia, delincuencia y reggaetón. Para criticar un estilo de vida. No toda la gente que no lee y escucha reggaetón es violenta, ignorante, detestable, no futuro, vagos, improductivos. ¿Los que oyen Metal, ópera, están exentos de lo malo, de enojarse y golpear, de ser unos inútiles, unos improductivos?
¿Cuánto vago-bueno para nada hay en el mundo del Metal, del Rock N’ Roll en similar proporción a los que oyen Reggaetón?
Muchos, y en la misma cantidad los habrá en cualquier parte y en cualquier lugar, ciudad o país.


Si lo que lees o si la música que oyes te modifica el ser, entonces, cuidado con lo que escuchas y con lo que lees.


Y no defiendo a ninguno en particular, solamente no me parcializo, no clasifico ni generalizo tan rápidamente... bueno, excepto cuando digo que creo que toda la gente, por mucho que lo niegue o intente lo contrario, son unas porquerías, en una medida u otra lo eres, lo somos; sin excepciones, lastimosamente, nada hay que nos excluya de esto.
Pero cada uno en su mundo, en su estilo, en sus gustos cree estar en lo correcto; todos piensan que lo que leen y escuchan es lo más fantástico. Y se critican unos a otros. Pues yo los considero a todos una mierda.


No me gusta el Reggaetón, el vallenato, la salsa romántica, etc. Escucho Rock, Metal, pero no por ello voy a defender ciegamente algo.


Escuchar Metal, Rock, música clásica, ópera, etc. No los convierte a todos en mejores personas; Tampoco leer libros de filosofía o semejantes. Se los digo yo que conozco montones de imbéciles que encajan en ese perfil, no importa la clase de libros ni de música que oyen, su estupidez no cambia.

sábado, 28 de abril de 2012

El mundo no existe si no hay humanos que lo hagan existir



Parece que la gente necesita un cambio de prioridades, volver al Antropocentrismo.
 El mundo sin humanos sería una contradicción. 

Qué se jodan las demás especies, que sigan vivas importa, pero únicamente con la utilidad de poder  comérnoslas. 
El hombre es el que define lo que importa, lo que existe, lo que no existe; sin él todo carece de valor.

Últimamente la gente anda muy obsesionada con cuidar y proteger a las demás especies; parece que prefieren a un simple perro a un simple toro más que a nosotros mismos. Eso es un grave error, hay que valorarse como seres humanos y no intentar igualar a los animales con las personas.

El hombre debe estar por encima de todo y cualquier animal, además, el planeta no está tan podrido como los exagerados nos lo quieren hacer creer y si me equivoco, pues, qué importa, todos vamos a morir tarde o temprano, ¿acaso piensan que a las otras especies eso les va a doler o a importar algo?
Obviamente no.   Qué fastidiosos pues con tan sensiblería. No menosprecien tanto a los seres humanos.


Cuando me refiero a que el mundo no existe sin humanos, hablo en el sentido de que es el hombre es el que nombra las cosas, las descubre. El planeta tierra puede seguir en el universo, pero sino hay seres humanos que evidencien su realidad, entonces no es real.
Una galaxia, un planeta, un sol, una estrella, un animal, un insecto existe cuando el hombre la descubre y la nombra, de lo contrario está ahí, pero sin existir realmente, no existe públicamente, lo hace solamente para sí misma, pero no para los hombres, por lo tanto, no existe.
El que determina qué cosas existen y qué cosas no, somos nosotros. Lo que no es conocido por el hombre se considera que no existe.  El ser humano es quien las hace existir de un modo real, evidente, comprobable.

La idea a defender es la del antropocentrismo:
La única entidad moralmente válida es el hombre. Acá encontramos dos vertientes, una dura y otra más blanda. Para la primera, lo único que importa es el hombre: los animales y la naturaleza están a su servicio, son medios para sus fines y no importan sus intereses, porque no los tienen. Acá podríamos situar el especismo más recalcitrante, ese que no condena el uso de animales para ningún fin humano: la industria peletera, las entretenciones crueles, la extinción de especies y la producción agroindustrial de carne están bien porque producen bienes que el hombre necesita para vivir. Así, cualquier objetivo y método humano estará por sobre el resto de la naturaleza, porque ésta carecería de intereses y no es más que un stock de insumos para las actividades humanas.  

Qué viva el hombre y sus medios de explotación.